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ESTRATEGIA Y TÁCTICAS DE
LA
NEGOCIACIÓN DISTRIBUTIVA
Roy Lewicki
NEGOCIACIÓN
CapituloTercero
Hace 18 meses, Larry decidió mudarse más cerca de su trabajo.
Luego de tomar esta decisión, puso su casa en venta y comenzó
a buscar una nueva casa sin ningún resultado. Catorce meses
después, Larry finalmente recibió la primera oferta para comprar
su casa, y después de una corta negociación fijó precio de venta.
Como todavía no había encontrado una casa para comprar,
pospuso el cierre de la venta por seis meses más; para
poder tener tiempo para buscar. La compradora, Bárbara, no estaba
muy contenta con la espera, debido a la dificultad de
conseguir un banco que garantizara por adelantado y por tanto
tiempo las tasas de interés. Larry ajustó el precio,
para que Bárbara aceptara la nueva fecha, pero era claro que
ella, habría sido más feliz si la fecha se adelantara.
Existían relativamente pocas casas en el mercado en el área
donde Larry quería vivir, y ninguna de ellas le satisfacía.
Él, bromeando decía que, al menos que algo nuevo apareciera
en el mercado, acamparía en una tienda en las áreas comunes
de camping.
Dos meses más tarde, apareció una casa en el mercado con los
requisitos que él pedía. La vendedora, Mónica, fijó el
precio en $145.000, lo cual estaba $10.000 sobre el monto que
Larry esperaba pagar y $5000 por debajo de lo máximo que él,
estaría dispuesto a pagar. Larry, se dio cuenta que entre más
pagara por la casa, dispondría de menos dinero para hacer
algunos cambios deseados, como comprar nuevos adornos,
tapicería, mobiliario y contratar una empresa de
mudanza. En la casa de Mónica, ya había adornos bonitos.
Ella se estaba mudando a una nueva casa; si ella no pudiera
usar estos adornos en la nueva casa; Larry,
podría comprarlos o incluirlos en la venta. Podría hacer lo
mismo con muchas alfombras, mesas y otros artículos.
Larry, también se dio cuenta que la nueva casa de Mónica, se
esperaba que estuviera lista pronto, más o menos para cuando
él estuviera cerrando la venta de su casa actual.
Este ejemplo, provee los elementos básicos de una situación
de negociación distributiva. Si bien existen varias definiciones
de negociación distributiva, es más útil definirla como
negociación competitiva, o ganar-perder.
En una situación de negociación distributiva, las
metas de cada parte están usualmente y fundamentalmente
en conflicto con los intereses de la otra parte. Los recursos
están fijados y limitados, y cada parte desea maximizar
su pedazo de los recursos. Como resultado, cada parte usará
un grupo de estrategias para maximizar su parte de los
resultados obtenidos. La mayoría de esas estrategias y
tácticas cuidan la distribución de la información cuidadosamente-
la información se da a la otra parte solo cuando ésta, es una
ventaja estratégica-. Por otra parte, es altamente recomendable
tener información de la otra parte para mejorar el poder de
la negociación. La negociación distributiva es básicamente,
una lucha sobre quién se llevará la mayor parte de una
torta reducida (generalmente dinero). Si uno o ambos
logran o no sus intereses, depende de las tácticas y estrategias
que estrategias que empleen (Walton and McKersie, 1965).
Para muchos, las estrategias y tácticas de la negociación distributiva
son “de lo que se trata la negociación”. Imágenes de cuartos
llenos humo y de hombres discutiendo y peleándose por
sus puntos de vista, vienen a la mente. Mucha gente se
siente atraída por esta visión de la negociación y tratan de
aprender, desarrollar sus habilidades en la negociación dura;
otra gran mayoría, se distancian de este tipo de
negociación y preferirían irse que negociar. De esta manera,
argumentan que esta forma de ver la negociación es antigua,
machista y ofensiva. Algunas personas han sugerido que incluyendo
este capitulo en el libro, estamos promoviendo una visión antigua
de hombre-dominador de la negociación.
De todas formas, tenemos dos razones para presentar una larga
discusión de la negociación distributiva en este volumen.
Primero, algunas situaciones de interdependencia que los negociadores
enfrentan son distributivas por naturaleza, y ellos necesitan
entender estas situaciones, para salir bien de ellas. Segunda,
porque mucha gente usa las estrategias y las tácticas de la
negociación distributiva casi exclusivamente; entonces es necesario
entender como esas estrategias y tácticas funcionan para contrarrestar
sus efectos.
No tratamos de glorificar las técnicas de la negociación distributiva;
generalmente es contraproducente y costoso usarlas. Generalmente
causan que los negociadores se concentren en las diferencias
entre las partes y no en lo que éstas, tienen en común. No obstante,
estos efectos negativos, las tácticas y técnicas de la negociación
distributiva tienen su espacio, especialmente cuando un negociador
quiere maximizar el valor obtenido en un acuerdo individual
y cuando la relación con la otra parte no es muy importante.
Algunas de los conceptos discutidos en este capitulo también
generan preocupación ética (los tópicos de la ética,
se discuten en el Capitulo 7). Cuando este negociando, no asuma
que la otra parte comparte sus mismos valores éticos. A pesar
de que Ud. Piense que no es ético usar parte de las tácticas
expuestas en este capitulo, puede ser que otros negociadores
se sientan bien usándolas. Alternativamente, Ud. puede sentirse
cómodo usando algunas tácticas que pueden hacer sentir la otra
parte mal. Algunas de esas prácticas discutidas, comúnmente
se aceptan como comportamiento ético cuando se negocia
distributivamente (por ejemplo: hacer creer que su MAAN,
es mejor de lo que en realidad es) por el contrario otras prácticas
se consideran inaceptables.
UNA SITUACIÓN DE NEGOCIACIÓN DISTRIBUTIVA
Para entender como funciona el proceso de la negociación distributiva,
regresemos al ejemplo de la compra de la casa nueva. Se mencionaron
varios precios: 1) El precio de venta fijado por Mónica,
2) El precio que Larry le gustaría pagar por una casa
nueva, 3) El precio sobre el cual, él no pagaría para
comprarse una casa nueva. Estos precios, representan las claves
en el análisis de cualquier situación de negociación distributiva.
El precio preferido por Larry es su precio meta,
el punto en el cual al negociador le gustaría cerrar el trato,
su meta óptima. El precio más allá donde Larry, no pasaría
es el punto de retiro, la última oferta del negociador.
Lo máximo que él pagaría o el mínimo monto que fijaría y así
sucesivamente. Finalmente el precio de apertura es la
oferta inicial de la vendedora, Larry podía enfrentar
con su oferta inicial, el precio de apertura que
hizo la vendedora. Usando la compra de la casa como ejemplo,
podemos abordar el rango de posibles precios como un continuo
(figura 3.1).
Figura 3.1
La Visión del comprador de la Negociación de la casa
|
|
Precio meta para Larry |
Precio de apertura de Mónica |
Punto de retiro de Larry |
|
|
$130.000 |
$135.000 |
$140.000 |
$145.000 |
$150.000 |
¿Cómo decide Larry su oferta inicial?. Hay muchas formas
de responder esta pregunta. Fundamentalmente, para hacer una
buena oferta Larry debe entender algo acerca del proceso de
negociación. En el Capitulo 1, se explicó que cuando los individuos
negocian esperan tanto recibir como dar, y Larry
necesita relacionar esto con su oferta inicial.
Si Larry, abrió la negociación en este precio meta ($135.000),
y si después tuvo que hacer algunas concesiones, con la primera
concesión se hubiera movido lejos de su precio meta hacia
un precio mas cerca de su punto de retiro. Si realmente
quiere lograrlo, debería empezar por un precio más bajo
que el del precio meta para crear espacio suficiente
para poder realizar concesiones. Al mismo tiempo, el precio
inicial no puede estar tan lejos del precio meta.
Si Larry hace la primera oferta demasiado baja ($100.000), Mónica
podría suspender las negociaciones pensando que él, es
irracional o tonto. A pesar de que los juicios sobre como determinar
las primeras ofertas pueden frecuentemente ser complejos
y pueden tener una influencia dramática en el curso de una negociación,
digamos por ahora que Larry se decidió por $133.000 como una
primera oferta razonable (menos que su precio meta y
muy por debajo de su punto de retiro). De todas formas,
recuerde que aunque en este ejemplo sólo se trata de precios,
todos los otros asuntos en la agenda de negociación pueden tener
oferta inicial, precio meta y punto de retiro.
Ambas partes en la negociación deberían establecer oferta inicial,
precio meta, y punto de retiro. Las ofertas iniciales están
en las declaraciones iniciales que cada uno hace (i.e., la lista
de precios del vendedor y la primera oferta del comprador).
El precio meta, se aprende o se infiere a medida que la negociación
se realiza. La gente, generalmente da sus márgenes entre oferta
inicial y precio meta a medida que realizan concesiones. El
punto de retiro, aquel del cual una persona no pasaría
ó donde suspendería la negociación, no es conocido por
la otra parte y es el secreto mejor guardado (Raiffa,
1982). Una de las partes, puede que no se entere del punto de
retiro de la otra aún después de haber terminado una negociación
exitosa. Y aún, después de una negociación no exitosa, uno de
los negociadores puede inferir que el punto de retiro del otro
estaba cerca de la última oferta que el otro estaba dispuesto
a considerar antes de que se terminara la negociación.
Tanto la oferta inicial como el punto de retiro de los negociadores
normalmente están colocados en orden inverso; el punto de retiro
sería un alto precio para el vendedor y un precio bajo
para el comprador. Siguiendo el ejemplo, Larry estaría
dispuesto a pagar hasta $150.000 por la casa que Mónica pidió
$145.000. Larry especulando puede pensar que ella, pudiera aceptar
algo menos de $145.000 y probablemente pensaría que $140.000
sería aceptable. Lo que Larry no sabe (pero le gustaría) es
el precio más bajo que Mónica aceptaría. ¿Serán $140.000, $135.000?
Asumamos que es $130.000.
Por la otra parte, Mónica inicialmente no sabe nada acerca de
la posición de Larry, pero va a saber pronto su oferta inicial
cuando él ofrezca $133.000. Mónica, puede sospechar que el precio
meta de Larry no está tan lejos (nosotros sabemos que es $135.000)
pero no tiene idea de su punto de retiro ($150.000). Esta información
(Lo que Larry infiere acerca de la posición de Mónica) se grafica
en la fig. 3.2.
Figura 3.2
La Visión del comprador de la Negociación de la casa (Ampliada)
|
Punto de retiro inferido de Mónica |
Oferta inicial de Larry |
Precio de meta para Larry |
Precio meta inferido de Mónica |
Precio de apertura de Mónica |
Punto de retiro de Larry |
|
$130.000 |
$133.000 |
$135.000 |
$140.000 |
$145.000 |
$150.000 |
El espacio entre los puntos de retiro se llama zona de acuerdo
posible, espacio de negociación, o espacio para el acuerdo;
y es particularmente importante. En esta área se lleva a cabo
la negociación, cualquier cosa que este por fuera de esa zona,
va ser rechazada por los negociadores. Cuando el punto de retiro
del comprador está por encima del vendedor -él quiere pagar
mínimamente más de lo que ella quiere vender mínimamente- como
lo vemos en el ejemplo de la casa. Existe una buena zona de
acuerdo posible. Cuando es a la inversa, - el punto de retiro
del vendedor está por encima del comprador y éste, no
pagará más de lo mínimo que aceparía el comprador – estamos
ante una zona de acuerdo negativa-. En el ejemplo de la casa,
si Mónica aceptase mínimo $145.000 y Larry sólo llegara a $140.000,
entonces también sería una zona de acuerdo posible negativa.
Las negociaciones que comienzan con zonas de acuerdos posibles
negativas, terminan en “empates” muy rápido. Sólo se pueden
resolver, sí una de las partes se persuade de cambiar su punto
de retiro, o sí algo más fuerza una solución que a ninguno de
los dos les gusta. Sin embargo, como los negociadores no empiezan
sus discusiones hablando de sus puntos de retiro (empiezan hablando
de sus ofertas iniciales y demandas), resulta difícil saber
sí realmente existe una zona de acuerdo posible positiva, hasta
que los negociadores estén realmente en el proceso de
negociación. Ambas partes se dan cuenta que no había coincidencia
en sus puntos de retiro, sólo hasta que el regateo de la negociación
se haya terminado; en este momento, tendrán que decidir si terminan
las negociaciones o revalúan sus puntos de retiro. El
proceso lo describiremos detalladamente más adelante.
El Papel de las Alternativas al Acuerdo Negociado
Adicionalmente a definir oferta inicial, precio meta y
puntos de retiro; un cuarto factor puede entrar en la
negociación: la alternativa, es decir un resultado que puede
provenir de un acuerdo con otra persona. En algunas negociaciones,
las partes tienen sólo dos opciones: alcanzar el trato con el
oponente o no alcanzarlo. Sin embargo, en otras negociaciones
ambas partes o una de ellas pueden tener una alternativa. En
el ejemplo de la compra de la casa, probablemente podría
aparecer otra casa en venta en la ciudad donde Larry quiere
comprar. Igualmente, sí Mónica espera el tiempo suficiente (o
baja el precio de la casa) es seguro que aparezca otro comprador
interesado. Si Larry, selecciona otra casa para comprar, habla
con el propietario y negocia el mejor precio que puede; ese
precio representa su alternativa. Asumamos, que la alternativa
de Larry es $142.000 y la alternativa de Mónica es $134.000.
El precio de la alternativa puede ser idéntico al punto de retiro,
aunque no necesariamente tienen que ser iguales. Sí la alternativa
de Larry es $142.000, entonces él podría rechazar cualquier
oferta que le hiciera Mónica sobre $142.000 porque podría
comprar la segunda casa en ese monto. Pero la alternativa de
Larry, puede que no sea tan buena en otros puntos diferentes
al precio, puede que la urbanización no le gusta tanto, puede
que esté 10 minutos más lejos de su trabajo o le gusta como
Mónica decoró el apartamento y le gusta tanto que quiere mudarse
a ese sitio. En esta situación, Larry puede mantener su punto
de retiro en $150.000, entonces él está dispuesto a pagarle
a Mónica hasta $8.000 más que la alternativa que había negociado,
simplemente porque quiere comprar la casa de Mónica.
Figura 3.3
La Visión del comprador de la Negociación de la casa (Ampliada
con Alternativas)
|
Punto de retiro inferido de Mónica |
Oferta Inicial de Larry |
Comprador Alternativo de Mónica |
Precio meta de Larry |
|
$130.000,00 |
$133.000,00 |
134.000,00 |
$135.000,00 |
|
Precio meta inferido de Mónica |
Casa Alternativa de Larry |
Precio de apertura de Mónica |
Punto de retiro de Larry |
|
$140.000,00 |
$142.000,00 |
$145.000,00 |
$150.000,00 |
Las alternativas son importantes porque dan al negociador
el poder de dejar cualquier negociación cuando el acuerdo que
se le plantea no es muy bueno. El número de verdaderas alternativas
que un negociador tiene cambia considerablemente de una situación
a otra. En las negociaciones en las cuales hay muchas alternativas,
se pueden fijar metas muy altas y hacer menos concesiones. En
las negociaciones en donde no las hay, como cuando estamos negociando
con un único proveedor, hay menor poder de negociación. Un buen
negociador distributivo, identifica bien sus alternativas antes
de empezar una negociación de manera que pueda tener una idea
de cuan firme puede ser en una negociación.
En su discusión sobre negociación distributiva, Walton y
Mckersie (1965), no trabajaron las alternativas como un punto
clave. Suponemos que no lo hicieron porque su teoría de negociación
distributiva derivaba de las relaciones laborales, en las cuales
los trabajadores y patrones sólo tenían dos opciones básicas:
cerrar el contrato o la huelga. Esto es, los sindicatos no podían
encontrar otra compañía para trabajar, y la gerencia no podía
salir a buscar otros trabajadores. El poder de las alternativas
ha sido descrito por Fischer, Ury y Patton (1991), en su discusión
de las Mejor Alternativas a un Acuerdo Negociado (MAAN).
Punto de Acuerdo
El proceso fundamental de la negociación distributiva es alcanzar
un acuerdo dentro de una zona de acuerdo posible positiva. El
objetivo de ambas partes es obtener la mayor parte posible del
rango de negociación – esto es, llegar al acuerdo lo más cerca
posible del punto de retiro de la otra parte.
En una negociación distributiva, ambas partes saben que pueden
llegar a un acuerdo por menos de lo que ellos hubieran preferido,
pero esperan que el punto de acuerdo sea mejor que su propio
punto de retiro. Entonces ambas partes, deberán creer que si
bien no era lo óptimo, es lo mejor que pudieron alcanzar. Es
esencial que cada parte crea que el acuerdo que logró es el
mejor, así podrán estar dispuestos a apoyar y garantizar el
acuerdo después de las negociaciones. Las partes que asumen
que no están conformes con el acuerdo logrado, o piensan que
perdieron; frecuentemente tratan de salirse del acuerdo o tratan
de recuperar lo que perdieron. Sí Larry piensa que obtuvo la
peor parte del trato, él puede hacerle la vida imposible a Mónica
haciendo reclamos posteriores o argumentando daños ocultos
en la casa.
Otro factor que puede afectar la satisfacción con el acuerdo,
es si las partes pueden negociar de nuevo en el futuro o si
no se verán más. Si Mónica, se está mudando de la zona, entonces
Larry debería asegurarse de evaluar el acuerdo actual
cuidadosamente, porque si necesita realizar alguna reparación,
no podría contactarla posteriormente.
El Paquete Negociado
En el ejemplo de compra de la casa, como en casi todas las negociaciones;
el acuerdo es necesario por diversas razones: el precio, la
fecha de cierre, renovación a la casa y el precio de los
accesorios que quedarían en esta. Estos tópicos son el paquete
negociado. En este contexto, cada punto tiene su propia
oferta inicial, precio meta y punto de retiro. Algunos son obviamente
importantes para ambas partes; otras son importantes para sólo
uno de los negociadores. Los negociadores necesitan saber que
es importante para ellos y para su contraparte; necesitan estar
seguros que están tomando estas prioridades en cuenta durante
la planificación del proceso de negociación.
Por ejemplo, en la negociación que estamos describiendo, un
tópico secundario que era muy importante para ambos, era la
fecha del cierre del negocio – el día cuando la propiedad de
al casa se transferiría. El día de venta era parte del paquete
negociado. Larry, se dio cuenta que cuando la nueva
casa de Mónica estuviera lista, ella querría dejar su propiedad
actual para ir a la nueva. Larry, le pidió una fecha de
cierre de la venta muy cerca a cuando Mónica quería cerrar el
trato, por lo que el acuerdo lucía muy atractivo para
ella. Daba la casualidad que la fecha de venta de la casa de
Larry (su propio punto meta) estaba cerca de ese día también,
haciendo el acuerdo atractivo para ambos (Mónica y Larry). Sí
Larry y Mónica, hubieran querido diferentes fechas de venta
entonces “la fecha” hubiera sido un punto de litigio en
el paquete negociado.
ESTRATEGIAS FUNDAMENTALES
El objetivo primario en una negociación distributiva es maximizar
el valor del acuerdo individual. En nuestro ejemplo el comprador
tenía cuatro estrategias fundamentales:
1. Presionar
para alcanzar un acuerdo cercano al punto de retiro del vendedor,
de este modo el comprador se queda con la mayor parte de la
zona de acuerdo posible. El comprador puede influir en la percepción
del vendedor, acerca de que acuerdos son posibles haciendo ofertas
extremas y concesiones pequeñas.
2. Lograr
que el vendedor cambie su punto de retiro, influenciando las
creencias del vendedor sobre el valor de la casa. El comprador
puede tratar de convencer al vendedor de reducir su punto de
retiro. (Eje. diciéndole que la casa está sobrevaluada), aumentando
así la zona de acuerdo posible.
3. Sí
existe una zona de acuerdo negativo, persuadir al vendedor
de reducir su punto de retiro, para crear una zona de acuerdo
posible positiva o modificar su propio punto de retiro, para
crear un solapamiento. Así, Mónica podría persuadirse de aceptar
un precio más bajo o Larry decidiría pagar más de lo que él
quisiera pagar.
4. Lograr
que la otra parte piense que es el mejor acuerdo al cual es
posible llegar (no que es todo lo que puede
alcanzar, o que es incapaz de lograr más, o que la otra
parte está ganando más). La diferencia entre una parte que cree
que el acuerdo es el mejor posible (y no las otras interpretaciones)
puede parecer sutil y semántico. Sin embargo, para lograr buenos
acuerdos en importante que la gente piense que están alcanzando
el mejor acuerdo, la satisfacción del ego, es tan importante
como llegar a los objetivos tangibles.
En todas estas estrategias, el comprador está tratando de influir
sobre las percepciones del vendedor, lo cual es posible a través
del intercambio de información y persuasión. Sin
importar la estrategia general escogida, dos puntos son importantes
en toda negociación distributiva: a) Descubrir el punto de retiro
de la contraparte, 2) Influir en el punto de retiro del otro
negociador.
Descubriendo el Punto de Retiro de la Otra Parte
La información es la fuerza vital de la negociación.
Mientras más información se pueda obtener acerca de la otra
parte; de los valores que espera obtener, el punto de
retiro, sentimientos y confidencias y motivaciones del otro
negociador; más capacidad se tendrá de llegar a un acuerdo
favorable. Al mismo tiempo, que no se quiere que la otra
pare tenga cierto tipo de información acerca de Ud., su verdadero
punto de retiro, valores, información confidencial de posiciones
acerca de estratégicas débiles, vulnerabilidades emocionales,
etc., esto es mejor ocultarlo. Por otra parte, Ud. si quiere
que la otra parte tenga información, sobre si algo es
objetivo y correcto, o diseñado para que la otra
parte crea que las cosas son favorables a Ud. La comunicación
puede ser compleja, porque cada lado, quiere tener
más información y ocultar información y cada negociador
sabe, que el otro quiere información y también oculta
datos valiosos. Durante la negociación, la información es trasmitida
frecuentemente en código. La gente responde preguntas
con otras preguntas o con respuestas cortas, incluso para
la parte que quiere modificar la percepción del otro.
Es necesario establecer puntos efectivos y convincentes.
Influenciado el Punto de Retiro de la Otra Parte
El punto focal de la planificación de las tácticas y estrategias
de la negociación distributiva es identificar el punto de retiro
de la otra parte y relacionarlo con nuestro propio punto de
retiro. El punto de retiro se establece por el valor esperado
de un resultado en particular, lo cual a su vez es el resultado
del costo y el valor de un resultado. Larry, fija su punto de
retiro basándose en la cantidad de dinero que él podría pagar
por una casa (en total o en cuotas mensuales por la hipoteca),
el valor estimado del mercado o el valor de la casa y
por otros factores en su paquete negociado (fecha de
cierre, cortinas, etc.).
El punto de retiro, también se puede ver afectado por el costo
que un individuo asocia a retardar o dificultar la negociación
o a la paralización total. Si Larry, quien había fijado su punto
de retiro en $150.000, se hubiera enfrentado con la opción de
pagar $151.000 o vivir acampando todo un mes, seguramente él
revaluaría su punto de retiro. Los factores siguientes
son importantes para intentar influenciar el punto de retiro
de la otra persona: (1) El valor que el otro asocia a un resultado
en particular, (2) Los costos que el otro asocia a los retardos
o dificultades en la negociación, y (3) El costo que para
el otro significa abortar la negociación.
Un factor significante para moldear el entendimiento de la otra
persona de lo que es posible – y por tanto el valor que se le
asigna a un resultado particular- sería el entendimiento de
la otra parte de cual es su propia situación. Por lo tanto,
al influenciar el punto de vista de la otra persona, se debe
también moldear el punto de vista que la otra persona tiene
acerca del valor que nosotros asociamos a un resultado en particular,
los costos de retardar o dificultar las negociaciones o los
costos de abortarla.
Para explicar como estos factores pueden afectar el proceso
de planificar la estrategia y tácticas en la negociación
distributiva, haremos cuatro proposiciones mayores (para explicaciones
más detalladas sobre este tema, referirse a Walton y Mckersie,
1965, pp. 59-82)
1. El
punto de retiro de la otra parte, variará directamente
con la estimación que hace acerca del costo de retardar o abortar
la negociación.
Si la otra parte, ve que Ud. necesita urgentemente llegar a
un acuerdo y no diferirlo, se puede aferrar en esto y presionarlo
para un mejor resultado. Por lo tanto, las expectativas se incrementarán
y la contraparte incrementará su punto de retiro. Mientras más
pueda convencer a la otra parte de que sus costos por retardar
o paralizar la negociación son bajos (que Ud. no está apurado,
que Ud. está en capacidad de “esperar para siempre”); el punto
de retiro del otro será más modesto.
2. El
punto de retiro del otro, variará inversamente a su costo de
retardar o abortar la negociación.
Mientras más necesitada este una persona en llegar a un acuerdo,
más bajo fijará su punto de retiro. Por lo que, mientras más
pueda presionarlo para convencerlo, de que no negociar le costará
más, menor será el punto de retiro que establecerá la otra persona.
Por el contrario, mientras más atractiva se la alternativa del
otro, más puede mantenerse con un punto de retiro alto. Si la
negociación no se da, la otra parte puede moverse a una alternativa
atractiva. En el ejemplo anterior, tanto Mónica como Larry tenían
alternativas satisfactorias.
3. Un
punto de retiro, variará directamente con el valor que la otra
parte asocie al resultado.
Por lo que, el punto de retiro, puede ser más modesto si la
persona reduce la estimación que tiene del valor del resultado.
Si Ud. puede convencer a la otra parte, que la posición
que mantiene en la negociación no arrojará los resultados esperados
o que existe otra posición mejor que la que tiene actualmente,
entonces; él modificará su punto de retiro.
4. El
punto de retiro del otro, varía inversamente con la percepción
del valor que la primera persona le atribuye a un resultado.
Si usted sabe que una posición es importante para la otra parte,
Ud. esperará que la otra parte se resista a renunciar a ésta,
por lo que habrá menos posibilidades de cerrar un buen trato.
Como resultado sus expectativas disminuirán hasta llegar a un
punto de retiro más bajo. Por lo tanto, mientras más pueda
convencer a la otra parte, de que Ud. valora un resultado en
particular, fuera del rango de negociación del otro, más presión
ejercerá en la otra persona; para que modifique el punto de
retiro hacia uno más modesto en relación a un resultado.
ACCIONES TÁCTICAS
De las recomendaciones anteriores, sobre las estrategias fundamentales
en la negociación distributiva, surgen cuatro acciones importantes
para un negociador en una situación de negociación distributiva:
1. Evalué
los costos de los resultados y los costos de abortar
la negociación para la otra parte.
2. Manipule
la percepción que la otra parte tiene acerca del valor de los
resultados.
3. Modifique
la percepción del otro acerca del valor de sus propios
resultados.
4. Manipule
los costos actuales de retardar o abortar las negociaciones.
Ahora discutiremos cada una de estas acciones en detalle:
Evalúe el valor de los resultados y los costos de abortar
la negociación para la otra parte
Un paso importante para un negociador, es obtener información
sobre el valor de los resultados y del punto de retiro de la
otra persona. El negociador puede proceder a través de dos formas:
obtener información indirectamente, acerca de los factores que
están detrás de un tópico determinado (evaluación indirecta);
u obtener la información directamente de la otra parte
acerca de los valores de los resultados y el punto de retiro,
(evaluación directa).
Evaluación indirecta:
Como señalamos anteriormente, el proceso mediante el cual un
individuo fija un punto de retiro, puede estar basado
en diversos factores. ¿Cómo decidimos por ejemplo, cuanto podemos
pagar por renta, o como cuotas de la hipoteca? O ¿Cómo decidimos
que una casa, vale poco o mucho? Hay muchas formas de determinarlo.
La evaluación indirecta ayuda a determinar, que
información usará un individuo probablemente para fijar su precio
meta y su punto de retiro; y como interpretará esta información.
Por ejemplo, en negociaciones laborales, la gerencia puede inferir
sí el sindicato quiere entrar en huelga, o no; por la forma
como el sindicato negocia o por los fondos que respaldan este
sindicato. La gerencia decide si puede afrontar la huelga o
no, basándose en el tamaño de los inventarios, las condiciones
del mercado para el producto de la compañía y por el porcentaje
de empleados que son parte del sindicato. En las negociaciones
inmobiliarias, ¿cuánto tiempo ha estado un inmueble en el mercado?,
¿cuántos compradores potenciales existen?, ¿cuán pronto un comprador
necesita una casa para negocios o para vivir?, y el estado financiero
del vendedor son factores importantes. Un comprador de
automóviles, puede ver el número de carros nuevos en el
lote de inventario de un vendedor, referirse a los avisos clasificados
de venta de automóviles, leer sobre la popularidad del carro
en las guías de compradores de carros, o consultar guías de
referencia para saber cuanto paga un distribuidor a los
mayoristas de carros.
Se pueden usar una variedad de recursos de información
para evaluar el punto de retiro del otro. Hacer observaciones
directas, consultar documentos de lectura disponibles y publicaciones,
o hablar con expertos. Es importante resaltar, que éstos son
indicadores indirectos. La forma como una persona interprete
estos datos es diferente a como lo haga otra. Un inventario
grande de automóviles, puede lograr que el distribuidor
esté dispuesto a reducir el precio del carro. Sin embargo, el
vendedor puede esperar que el mercado cambie pronto; puede
haber empezado una gran campaña promocional de la cual el comprador
no sabe nada, o puede que no tenga necesidades reales para
reducir los precios y por el contrario, espera que el mercado
mejore. Estas medidas proveen información valiosa, que puede
reflejar la realidad que otra persona, que eventualmente tendrá
que enfrentarla. Sin embrago, es importante recordar que
la misma información puede significar cosas diferentes para
diferentes personas, por consiguiente, puede no decirnos
exactamente lo que nosotros creemos nos dice.
Evaluación Directa:
En la negociación, la otra parte usualmente no revela información
precisa sobre sus valores, puntos de retiro y expectativas.
Algunas veces, sin embargo, la otra parte dará información
precisa. Cuando es presionada hasta el límite absoluto y cuando
requiere firmar un acuerdo en forma rápida, la otra parte puede
explicar los hechos claramente. Sí la gerencia cree que un acuerdo
sobre salarios, en cierto punto llevará la compañía a la quiebra,
ellos pueden establecer cuál es el límite absoluto de una manera
clara y explicar ampliamente como fue determinado. Igualmente,
un comprador de una casa puede decirle al vendedor, cual es
su oferta máxima y justificarla con una explicación de ingresos
y otros gastos. En estas ocasiones, por supuesto, la parte que
revela la información, cree que el acuerdo planteado,
está dentro de la zona de acuerdo posible, y que la otra parte,
aceptará a información ofrecida como cierta, en vez de verla
como una táctica de la negociación. Un vendedor industrial,
puede hablarle al comprador sobre la calidad y servicio del
producto, acerca de compradores alternativos que quieren comprar
el producto y el tiempo requerido para manufacturar ordenes
especiales.
Sin embargo, la mayoría del tiempo la otra parte no es tan dada
a suministrar información y los métodos para obtener información
se vuelven más complejo. En la diplomacia internacional, se
usan varias formas para reunir información. Se cultivan las
relaciones, se interceptan mensajes y se descifran los códigos.
En negociaciones laborales, las compañías a veces contratan
informadores, también colocan micrófonos en las reuniones de
los sindicatos y hasta tienen personas que buscan la información
en las papeleras de los ejecutivos. En las negociaciones del
sector inmobiliario, los vendedores entretienen a los compradores
potenciales con alcohol, esperando que las lenguas se relajen
y suelten la información. Otras aproximaciones son hacer que
el negociador se moleste o colocarlo bajo presión hasta lograr
que por algún desliz pueda ofrecer cierta información.
Una de las partes puede simular exasperación, que se encoleriza
y parar la negociación, con la esperanza que la otra persona
en un esfuerzo para evitar el estancamiento revele que es lo
que realmente quiere.
Manejando las Impresiones de la Otra Parte
Como cada lado trata de buscar información acerca de la otra
parte, a través de fuentes directas o indirectas, una acción
táctica muy importante es evitar que otra parte consiga información
detallada de su posición, mientras simultáneamente se le guía
para que se forme una “impresión preferida”. Sus acciones entonces
son, encubrir para ocultar la información verdadera sobre
posiciones y para representarlas como quisiera que el otro las
creyera. Generalmente, los encubrimientos son más importantes
al principio de la negociación y las acciones directas son importantes
más tarde. Esta secuencia le da tiempo para concentrarse en
recopilar información de la otra parte, que le será útil para
evaluar su propio punto de retiro y para determinar la mejor
forma para proporcionarle información a la otra parte acerca
de su propia posición.
Acciones de Encubrimiento:
La manera más simple de cubrir una posición, es hacer y decir
lo menos posible. El silencio es oro, cuando se responden preguntas,
las palabras deben usarse para preguntarles en vez de responder.
Este método reduce la probabilidad de cometer errores verbales
o presentar alguna pista, que el otro lado puede usar para llegar
a conclusiones. Gestos de decepción, o aburrimiento, de molestia
o intranquilidad, inquisitorios con interés pueden dar claves
acerca de los puntos bajo discusión. Ocultar, es la actividad
de encubrimiento más generalizada.
Otro enfoque, posible cuando un grupo de negociaciones se ejecutan
a través de una representante; es llamado la “incompetencia
calculada”. Aquí el representado no da al negociante toda la
información necesaria, haciendo imposible que la información
se filtre. En vez de eso, el negociador se envía con la instrucción
de reunir hechos y traerlos al grupo. Esta estrategia, hace
que la negociación de vuelva fastidiosa y tediosa, y generalmente
causa que la otra parte proteste vigorosamente por la
incapacidad del negociador para divulgar información o para
concretar acuerdos. Abogados, representantes inmobiliarios,
e investigadores son utilizados por los interesados para realizar
el papel descrito. Los representantes puede estar limitados
(o auto-limitarse) en su autoridad de tomar decisiones.
Por ejemplo, si un hombre compra un carro, puede aducir que
debe consultar con la esposa antes de tomar una decisión definitiva.
Cuando es un grupo que lleva la negociación -cosa común
en la diplomacia, en las relaciones laborales, y otros negocios-
se canaliza toda la información a través de un vocero, lo cual
reduce la revelación de información en forma inadvertida. Adicional
a esto, se ayuda a otros miembros del equipo negociador a que
puedan escuchar y observar cuidadosamente lo que la otra parte
está diciendo, de esta forma pueden descubrir errores
y partes de información de la posición del otro grupo.
Existe todavía otra forma de encubrir, que consiste en presentar
gran cantidad de tópicos para negociar, en donde realmente pocos
son los importantes. Así, la otra parte, tiene que reunir información
sobre diferentes temas y se hace difícil determinar cual de
ellos es el importante realmente. Esta técnica, es conocida
como “cortina de humo”, o “lavaplatos,” puede ser considerada
una táctica dura si se realiza al extremo. (Karras, 1974).
Acciones Directas para Alterar Impresiones:
Los negociadores toman diversas acciones para presentar hechos,
que mejoraran sus posiciones o la harán parecer mucho
más fuerte que la otra parte. Uno de los métodos más obvios
es la presentación selectiva, en la cual los negociadores revelan
sólo el hecho necesario para apoyar el caso. La
presentación selectiva también se usa para llevar a la otra
parte a formarse la impresión deseada sobre su punto de
retiro o para abrir nuevas posibilidades de acuerdos, que son
más favorables para el presentador, que las que existen realmente.
Otra forma de encubrir, es interpretar o explicar hechos, para
presentar argumentos lógicos, que presenten costos y riesgos
para uno mismo, si la otra parte llegara a implementar su propuesta.
Una alternativa es decir “Si tu estuvieras en mis zapatos,
estos son los hechos que resultarían de la propuesta que
has presentado”.
Estos argumentos, son más convincentes cuando los hechos usados,
han sido adquiridos de una fuente neutral, porque así, no
lucirán parcializados por sus intereses. De todas formas, aún
con hechos que Ud. presente, la selectividad puede ser útil
para manejar la impresión que la otra persona tiene de sus preferencias
y prioridades. No es necesario para la otra parte estar de acuerdo,
en que esta es la forma como se verían las cosas si ella o él
estuvieran en su posición. Siempre y cuando la otra parte entienda
como Ud. ve las cosas, el pensamiento de esa persona
se será influenciado.
La reacción emocional ante hechos, propuestas, y posibles
resultados es otra forma de acciones directas que los negociadores
pueden utilizar para dar información acerca de lo que les importa.
La decepción o el entusiasmo, generalmente indican que algo
es importante, mientras que el fastidio o la indiferencia sugieren
que es trivial o sin importancia. Una respuesta fuerte y violenta
o muy ansiosa sugieren que el punto en muy interesante y puede
dársela tal prominencia que marcará la discusión. Por supuesto
las reacciones emocionales pueden ser reales o fingidas. La
cantidad de tiempo y el detalle que se usan para
presentar un punto o posición trasmite la importancia que este
tiene. Revisando cuidadosamente los detalles que la otra parte
presentó sobre un determinado asunto, o insistir en verificar,
clarificarlo, le otorga cierta importancia. Por lo contrario
aceptar de manera casual los argumentos de la otra parte como
verdad, da la impresión de desinterés en el tópico que
se está discutiendo.
Tomar acciones especificas para alterar la impresión de otro,
conlleva muchos peligros. Una cosa es, escoger ciertos hechos,
para presentarlos, enfatizar o desestimar su importancia con
precisión; pero otra cosa es mentir y fabricar los hechos. Lo
primero se espera en la negociación distributiva, lo segundo,
aún en las negociaciones más fuertes; se interpreta mal y si
se descubre se rechaza. Entre los dos extremos, sin embargo,
lo dicho y hecho puede ser considerado como habilidoso para
una de las partes, mientras que la otra lo puede percibir como
deshonesto. Otros problemas pueden surgir cuando tópicos triviales
son introducidos para distraer o cuando cosas muy simples se
magnifican. El propósito es esconder la importancia verdadera
y desviar la atención del otro de lo verdaderamente significante,
pero hay un peligro, la otra persona se puede dar cuenta de
la maniobra y hacer todo un espectáculo cada vez que concede
en puntos menores y luego exigir igualdad de concesiones
para los puntos centrales. De esta manera, la otra parte puede
vencer esta maniobra en su propio juego.
Modificación de la Percepción de la Otra Parte:
Se puede alterar la impresión de la otra persona, de sus propios
objetivos haciendo parecer los resultados menos atractivos,
o haciendo parecer que los costos para obtenerlos son muy altos.
También puede tratar de hacer parecer que las exigencias y posiciones
luzcan más atractivas para la otra parte.
Existen diferentes formas de modificar la percepción del otro.
Una de las formas es interpretar por el otro, cual es realmente
el resultado de las proposiciones que haya hecho. Puede explicar
en modo lógico como un resultado indeseado resultaría si la
otra parte realmente obtuviese lo que quería. Esto significa,
señalar algo que ha sido pasado por alto. Por ejemplo, en las
negociaciones entre la gerencia y un sindicato; la gerencia
puede decir que la petición del sindicato de trabajar seis horas
por día, no incrementaría el número de trabajadores porque no
valdría la pena contratar gente por dos horas diarias para completar
las ocho horas de trabajo que tiene un día laboral. Por otra
parte, si la compañía, fuera a mantener la producción como en
la actualidad, sería necesario usar lo empleados actuales en
sobre tiempo, por lo que aumentaría el total de costos laborales,
consecuentemente el precio del producto. Esto repercutiría en
los precios finales del producto, bajaría la demanda, y finalmente
reduciría la cantidad de horas de trabajo o el número de empleados.
Otra forma, de modificar la percepción del otro es ocultando
información. Un vendedor industrial podría no revelar al comprador,
que algunos cambios tecnológicos están disminuyendo el
costo de producción del producto. Un vendedor de bienes
y raíces podría no decirle a un comprador potencial que en tres
años, la propuesta de construir una autopista aislará la zona
de la ciudad. Las estrategias de ocultamiento pueden llevarnos
a problemas éticos como mencionamos anteriormente.
Manipulación de los Costos de Retardar o Terminar la Negociación:
Como hemos visto lo negociadores tienen plazos. Un contrato
podría expirar. Los acuerdos deben ser alcanzados antes que
llegar a una reunión. Alguien tiene que tomar un avión. Por
supuesto, extender la negociación, más allá de sus plazos
puede ser costoso, particularmente para la persona que tiene
el plazo, porque tiene que extenderlo o irse a casa con las
manos vacías. Al mismo tiempo, la investigación (Roth, Murnighan,
y Schoumaker, 1998) y la experiencia práctica (Walton
y Mckersie, 1965), sugieren que la mayoría de los acuerdos se
logran cuando el plazo está próximo a vencerse. La manipulación
de la fecha límite o el no llegar a un acuerdo, puede ser una
herramienta poderosa en las manos de la parte que no tiene presión
del tiempo. En algunos casos, el arma del negociador es amenazar
con terminar la negociación, negándole a ambas partes la posibilidad
de llegar a un acuerdo. Esta presión normalmente se siente
más en una parte que en la otra, por lo que se considera un
arma peligrosa. Hay tres formas de manipular los costos
de retardar la negociación: 1) Plan de acción destructivo,
2) alianzas con personas ajenas a la negociación, 3) manipulación
de la programación de la negociación.
Acciones Destructivas:
Una de las formas de estimular el acuerdo es aumentar los costos
de no llegar a un acuerdo. Un grupo de trabajadores sindicalizados
de restaurantes de comida rápida; negocian con un restaurante
con mucho apoyo, entraron al restaurante, justo antes de la
hora de almuerzo, cada uno pidió un café y se lo bebió
tranquilamente. Cuando los clientes habituales empezaron a llegar,
encontraron todos los asientos llenos (Jacobs, 1951). En otro
caso, la gente insatisfecha con los carros que compraron,
les pintaron grandes limones brillantes señalando el nombre
del vendedor de carros, circularon por toda la urbanización
para intentar avergonzar al distribuidor y forzarlo a llegar
a un acuerdo. Sabotear públicamente un negocio, boicotearlo
y encerrar los negociadores en un espacio hasta que lleguen
a un acuerdo, son formas destructivas que aumentan los
costos para los negociadores de no llegar a un acuerdo y por
consiguiente los regresa a la mesa de negociación. Estas tácticas
pueden funcionar, pero también pueden producir amargura y escalada
en el conflicto.
Alianza con Personas Ajenas a la Negociación:
Otra forma, de incrementar los costos de retardar o terminar
la negociación es involucrar otras partes en el proceso,
quienes pueden de alguna manera influenciar el resultado. En
muchas transacciones comerciales, la parte privada puede decir
que si las negociaciones con un comerciante fallan, podrán ir
a Oficina de Negocios Mejores, y protestar las acciones
del comerciante. Los individuos que no están satisfechos con
las prácticas y las políticas de negocios de las agencias gubernamentales;
forman grupos de acción, grupos de acción política, y
organizaciones de protesta, para producir mayor presión en el
sector. Por ejemplo, los gremios profesionales en las universidades,
mejoran sus negociaciones con la alta gerencia en materia de
presupuesto, citando la necesidad de cumplir con requisitos
externos de acreditación para justificar sus demandas de presupuesto.
Manipulación de la Programación de las Negociaciones:
El programa del proceso de negociaciones, pone muy a menudo
en desventaja considerable u una de las partes.
Los ejecutivos de ventas, viajan hacia sitios lejanos para negociar
con clientes o proveedores; frecuentemente las negociaciones
están programadas para empezar inmediatamente después de su
llegada, cuando todavía están sufriendo el cambio de horario
y la fatiga del viaje. También, las tácticas de retraso se pueden
usar para retardar las negociaciones hasta el último minuto,
y tratar de sacar concesiones de la parte visitante. (Cohen,
1980). Los distribuidores de carros, probablemente negocien
de una manera diferente con sus clientes; media hora antes de
la hora de cierre un día sábado en vez de a primera hora del
lunes. Los compradores industriales, tienen más dificultades
para negociar, cuando tienen muy poco tiempo, porque sus plantas
pueden paralizarse si ellos no aseguran a tiempo la compra
de materia prima.
Las oportunidades para alterar o aumentar el tiempo de las negociaciones
varía ampliamente de un campo al otro. En algunos sectores es
posible tener inventario de materias primas, a costos relativamente
bajos o comprarlas por grandes cantidades; en otras industrias,
sin embargo es esencial que los materiales lleguen a intervalos
regulares porque son perecederos. Por esto, la oportunidad de
variar los tiempos de las negociaciones cambia, según sea la
industria. Existen pocas oportunidades para que un individuo
pueda crear costos de retardos cuando negocia una casa que cuando
se trata de grandes cantidades de materia prima. No obstante,
las tácticas para incrementar estos costos, manipulando los
plazos y tiempos, es una opción que puede tanto mejorar
su propia posición como protegerle a Ud. de las acciones
de la otra parte.
LAS POSICIONES QUE SE TOMAN DURANTE LA NEGOCIACIÓN
Los negociadores efectivos de negociación distributiva, tienen
que entender el proceso de tomar posiciones (la oferta inicial
o apertura) y el papel de hacer concesiones durante el proceso
de negociación. Al principio de las negociaciones, cada
parte toma una posición. Estas posiciones pueden cambiar en
respuesta al comportamiento de la otra parte. La posición de
la otra parte, también cambiará durante la negociación. Estos
cambios, normalmente van acompañados por nueva información acerca
de la intención del otro, el valor de los resultados, y de posibles
zonas de acuerdo. La negociación es iterativa. Provee una oportunidad
para que ambas partes intercambien información, acerca de sus
posiciones que pueda llevar a cambios en las mismas.
Oferta Inicial
Cuando comienzan las negociaciones, el negociador se enfrenta
con un problema complejo. ¿Cuál debería ser la oferta inicial?
¿Será vista como muy alta o muy baja por el otro e inmediatamente
rechazada? Una oferta vista por el otro como modesta, podría
haber sido mayor para dejar más espacio para realizar o lograr
un acuerdo eventualmente mejor. ¿Debería la oferta inicial estar
más cerca del punto de retiro, sugiriendo un contexto más cooperativo?
Estas interrogantes resultan menos complejas a medida que el
negociador conoce más los límites y la estrategia planificada
la otra parte. Sin embargo, aunque conocer acerca de la otra
parte ayuda a los negociadores a fijar sus ofertas iniciales,
no les dice que hacer exactamente. La pregunta fundamental es
si la oferta inicial debería ser muy alta o por el contrario
modesta. Las estadísticas, indican que los negociadores que
hacen ofertas iniciales muy altas, alcanzan acuerdos más altos
que aquellos que hacen ofertas más bajas o modestas. (Chertkoff,
Conley. e.a, 1967).
Hay al menos dos razones por lo que las ofertas iniciales extremas
son ventajosas (ver Pruitt, 1981). Primero, brinda más espacio
para moverse en la negociación, por lo que permite tener más
tiempo para saber acerca de las prioridades del otro con la
finalidad de poder ejercer influencia en él. Segundo, una oferta
inicial alta es un “meta mensaje”, y puede crear, en la mente
del otro, la impresión de: 1) Existe un largo camino, antes
de llegar a un acuerdo razonable. 2) Se deben hacer más concesiones
que las que originalmente se pensó para disminuir las diferencias
entre las dos posiciones iniciales (Putnam and Jones 1982;
Yukl, 1974). La desventaja de una oferta inicial extrema son:
1) Puede ser refutadas rápidamente por el otro. 2) Trasmite
una actitud de dureza que puede ser destructiva para las
relaciones en el largo plazo. Mientras más alta sea la oferta
inicial más probabilidades de que sea refutada rápidamente por
la otra parte. Por lo tanto los negociadores que hacen ofertas
iniciales altas, deberían tener más alternativas
que pueden emplear, si el otro negociador rechaza negociar con
ellos.
Postura Inicial
Una segunda decisión que se debe hacer al principio de una negociación
distributiva se refiere a la postura o actitud que se
adoptará durante la negociación. ¿Será Ud. competitivo (peleando
para alcanzar lo mejor en cada punto) o moderado (dispuesto
a hacer concesiones y a comprometerse)? Algunos negociadores
toman una postura beligerante, atacando las posiciones, ofertas
y hasta el carácter del opositor. En respuesta, la otra parte
puede reflejar la postura inicial, enfrentando conflictividad
con conflictividad. Aún, sí la otra parte directamente no toma
este tipo de actitud, es poco probable que responda de manera
cálida y abierta. Otros negociadores, adoptan una posición de
moderación y entendimiento, como queriendo decir: “Seamos razonables,
como personas que podemos resolver este problema para beneficios
de ambos”. Aún si la actitud no es imitada, la respuesta del
otro, estará restringida por esta moderada postura inicial.
Para comunicar el mensaje más efectivamente, un negociador tratará
de enviar un mensaje consistente tanto en su postura inicial
como en su oferta inicial. Una posición razonable en la negociación,
generalmente va junto a una postura cordial, y una posición
extrema en la negociación, va con una postura dura y competitiva.
Cuando los mensajes enviados en la postura inicial y en la oferta
inicial están en conflicto, la otra parte los encontrará
confusos de interpretar y responder.
Concesiones Iniciales
Una oferta inicial normalmente se enfrenta con una contraoferta,
y estas dos ofertas definen el rango inicial de la negociación.
A veces la otra parte no hace una contraoferta pero puede argumentar
que la primera oferta (o conjunto de demandas) es inaceptable
y pide al oponente regresar con "un juego más razonable
de propuestas". En cualquier evento, después de la primera
ronda de ofertas, la próxima pregunta es, ¿qué movimiento o
concesiones se harán? Usted puede escoger no hacer ninguno,
mantenerse firme y puede insistir en la posición original, o
usted puede hacer algunas concesiones. Observe que no es una
opción realizar una escalada sobre la oferta inicial que hacemos;
es decir, poner una oferta más allá del punto meta del otro
que la primera. Esto se encontraría con la desaprobación
del otro. No obstante, si las concesiones se van a hacer, la
próxima pregunta es, ¿cuán grandes deben ser? Es importante
recalcar que la primera concesión conlleva un mensaje,
frecuentemente uno simbólico, para la otra parte sobre cómo
usted procederá.
Las ofertas iniciales, las posturas iniciales, y las concesiones
iniciales son al principio elementos de las negociaciones que
las partes pueden usar para comunicar cómo piensan negociar.
Una oferta original extrema, una postura inicial determinada,
unas concesiones iniciales muy pequeñas, o cualquier combinación
señalan una posición de firmeza; una oferta inicial más moderada,
una postura razonablemente cooperativa, y una concesión inicial
más generosa comunica cierta postura de flexibilidad. Al tomar
una posición firme usted intenta capturar la mayoría del rango
de negociación para usted, permitiéndole maximizar
el resultado final o preservar cierto margen de maniobra para
más tarde en la negociación. La firmeza también crea un clima
en el que él oponente puede decidir que las concesiones son
tan magras que vale la pena capitular y establecer rápidamente
un acuerdo en lugar de dejarse arrastrar. En ese sentido, la
firmeza puede ser una manera de acortar las negociaciones. Hay
también una posibilidad, sin embargo, y es el hecho de que la
otra parte responda con firmeza. Una o ambas partes pueden ponerse
intransigentes o hastiadas y pueden retirarse completamente.
Existen varias razones para adoptar una posición flexible. Primero,
tomando diferentes posturas en el transcurso de la negociación,
usted puede aprender sobre el valor otorgado por su oponente
al resultado y acerca de las oportunidades percibidas, al observar
como responde a sus propuestas. Usted puede querer cooperar
en lugar de establecer una relación competitiva, esperando conseguir
un mejor acuerdo. Además, la flexibilidad hace posible la continuación
de las negociaciones; mientras más flexible sea percibido,
mayor será la creencia de la otra parte en la posibilidad
de lograr un acuerdo.
El Rol de las Concesiones
Las concesiones son centrales en la negociación. Sin ellas,
de hecho, las negociaciones no existirían. Si un lado no se
prepara para hacer las concesiones, o el otro debe capitular
o las negociaciones se trancan.
Las personas se embarcan en negociaciones esperando concesiones.
Un negociador distributivo que se considere bueno, no empezará
las negociaciones con una oferta inicial cerca de su propio
punto de resistencia, pero, más bien, se asegurará que haya
bastante espacio en la zona de acuerdo para hacer algunas concesiones.
Parece ser que la gente generalmente acepta la primera o segunda
oferta que es mejor que su punto meta, por lo que los negociadores
deberían intentar identificar el punto meta del otro con precisión
y evitar ceder rápidamente hacia ese punto.
A
los negociadores también les disgusta el planteamiento “tómalo
o déjalo”; una oferta que pudo haber sido aceptada como resultado
de ciertas concesiones, puede rechazarse cuando se muestra en
la mesa y se presenta como un fait accompli. Esta táctica,
llamado Boulwarism,
se ha ilustrado muchas veces en las relaciones obreras. En el
pasado algunos líderes a menudo analizaban "objetivamente"
lo que ellos podrían permitirse el lujo de ceder en sus negociaciones
del contrato y hacían su oferta inicial en el punto exacto
donde ellos pensaban que sería su oferta final (es decir ellos
establecían un mismo valor para la oferta inicial, el punto
meta, y el punto de retiro). Ellos insistían entonces que no
había ninguna concesión a hacer porque la oferta inicial era
"justa" y "razonable" basado en su propio
análisis. Los sindicatos lucharon estas posiciones amargamente
y continuaron resintiéndolas años después de que las compañías
abandonaron esta estrategia (Northrup, 1964; Selekman, Selekman
y Fuller, 1958).
Hay suficientes datos, según los cuales, las partes se
sienten mejor sobre un acuerdo cuando las negociaciones involucraron
concesiones progresivas que cuando no hubo (Baranowski y Summers,
1972; Crumbaugh y Evans, 1967; Deutsch, 1958; Gruder y Duslak,
1973). Rubin y Brown (1975) sugieren que "un negociador
quiere creer que él es capaz de moldear la conducta del
otro, haciéndolo escoger como él lo hace" (pp. 277-278).
Hacer concesiones indica un reconocimiento de la otra
parte y un movimiento hacia la posición del otro, lo cual
implica a su vez, un reconocimiento de esa posición y su legitimidad.
Los factores intangibles de status y posición son tan importantes
como los puntos tangibles en cuestión. Las concesiones igualmente
exponen a quien las hace a algún riesgo. Si la otra parte no
es recíproca, quien hace la concesión puede parecer más débil
habiendo dado algo sin recibir nada a cambio. Así, cuando la
otra parte no es recíproca con respecto a la concesión, envía
un mensaje poderoso de firmeza y dejando en el oponente una
sensación de que su estima se ha dañado o de que su reputación
disminuyó.
Una concesión producto de reciprocidad no puede ser casual.
Si alguien hace una gran concesión en un punto significante,
se espera que la oferta del retorno sea en el mismo punto o
por lo menos con un peso similar y magnitud comparable. Hacer
una concesión adicional cuando no se ha recibido alguna (o cuando
lo que dio la otra parte era inadecuado) puede implicar debilidad
y malgastar el valioso espacio de maniobra. Al recibir una concesión
inadecuada, un negociador puede enunciar explícitamente lo que
espera antes de ofrecer más concesiones: "Esto no es suficiente;
usted deberá incrementar hasta X antes de que yo considere
ofrecerle nuevas concesiones”.
Para alentar futuras concesiones de la otra parte, los negociadores
unen a veces sus concesiones a una concesión anterior hecha
por el otro. Ellos pueden decir, "Como usted ha disminuido
su demanda en X, yo estoy dispuesto a ceder en Y".
Una forma muy poderosa de hacer concesiones es la de hacer un
paquete de concesiones. Por ejemplo, "Si usted me
da A y B, yo daré C y D".
Empaquetar las concesiones conlleva a mejores resultados para
un negociador que haciendo las concesiones individualmente en
asuntos específicos (Froman y Cohen, 1970; Neale y Bazerman,
1991; Pruitt, 1981). Esta táctica se discute en más detalle
en el Capítulo 4.
Patrón de Realización de Concesiones
El patrón de concesiones hechas por el negociador contiene valiosa
información, pero no siempre es fácil de interpretar. Cuando
las concesiones se ponen más pequeñas, el mensaje más obvio
es que la posición del negociador se está haciendo más firme
y que el punto de retiro se está acercando. Esta generalización
necesita ser revisada, señalando que una concesión pequeña tardía
en la negociación puede indicar que resta aun un poco de espacio
en la zona de acuerdo. Cuando la oferta inicial es extrema,
el negociador tiene suficiente espacio disponible para ofrecer
nuevas ofertas, haciéndole fácil el dar concesiones sustanciales.
Cuando las ofertas y contraofertas han acercado a un negociador
al punto donde el esperaba cerrar el acuerdo, si se hace una
concesión del mismo tamaño que las concesiones iniciales podría
pasar su punto de retiro. Suponga que un negociador hace una
primera oferta $100 por debajo del precio meta del otro; una
concesión inicial de $10 reduciría el espacio maniobrando en
un 10 por ciento. Cuando las negociaciones llegan a $10 del
precio meta del otro, una concesión de $1 resta 10 por ciento
del espacio para maniobrar. Un negociador no puede comunicar
tales proporciones mecánicas dando o interpretando las concesiones,
pero este ejemplo ilustra cómo el receptor podría traducir el
significado del tamaño de la concesión, dependiendo de donde
ocurra en la negociación.
El patrón de concesión también es importante. Considere el patrón
de las concesiones hechas por dos negociadores: Sandra y Linda
en Figura 3.4. Asuma que ellas están discutiendo
el precio de la unidad de un embarque de partes de computadora,
y cada una está tratando con un cliente diferente. Linda hace
tres concesiones, cada una de $4 por la unidad, para un
total de $12. Por el contrario, Sandra hace cuatro concesiones,
con los valores siguientes: $4, $3, $2 y $1 por unidad,
para un total de $10. Linda y Sandra les dicen a sus clientes
que ellos han concedido "casi todo lo que pueden".
Sandra es la más probable de ser creída cuando hace esta afirmación
porque ella ha dado señales a través de su patrón de concesiones
de que ya no le queda mucho más para conceder. Cuando Linda
argumenta que le queda poco por conceder, su cliente no le cree
porque el patrón de concesiones de Linda (tres concesiones de
la misma cantidad) sugiere que hay bastante espacio para ceder,
aunque Linda realmente ha cedido más de Sandra en este ejemplo.
Observe que nosotros no le hemos prestado mucha atención
a las palabras empleadas por Sandra y Linda. Las conductas son
interpretadas por la otra parte cuando nosotros negociamos;
es importante señalar a la otra parte con nuestra conducta y
palabras que las concesiones están por acabarse.

En las negociaciones de múltiples asuntos, los negociadores
hábiles tratarán diferentes formas de lograr un potencial
acuerdo que tengan el mismo valor para ellos. Ellos reconocen,
sin embargo, que no todos los asuntos tienen el mismo valor
para ambas partes. Por ejemplo, un negociador en un acuerdo
de compra puede estar interesado solamente en el beneficio total
del paquete y no interesarle sí debe pagar por completo sin
el interés dentro de un mes o luego de seis meses con una cuota
de financiación a las proporciones de interés actuales. El tiempo
del pago puede ser crítico para el oponente si él tiene un problema
de flujo de dinero en efectivo, y la el otro puede estar interesado
en pagar la cuota de financiación por el derecho para
extender los pagos a un periodo de seis meses. De hecho, las
diferentes combinaciones de capital, tasas de interés
y periodo del reembolso pueden tener el mismo valor por una
parte pero un valor bastante diferente para el otro. Después
de probar diferentes propuestas que tienen el mismo valor para
ambos, los negociadores distributivos experimentados se guardan
frecuentemente una concesión pequeña al final de la negociación
para "endulzar" el trato.
Oferta Final
Eventualmente, un negociador tendrá interés en señalar que no
hay más espacio para moverse y por lo tanto la oferta
presente es final. Un negociador hará tales declaraciones probablemente
así: "Esto es todo lo que yo puedo hacer". "Esto
es hasta donde yo puedo ir". A veces, sin embargo, está
claro que ninguna declaración simple le bastará; una alternativa
es usar las concesiones para llegar al punto. Un negociador
podría permitir que la ausencia de nuevas concesiones transmita
el mensaje a pesar de las demandas de la otra parte. La otra
parte puede no reconocer al principio que la última oferta fue
la final y podría ofrecer una concesión para conseguir que el
otro responda. En vista de que ninguna nueva concesión resulta,
la otra parte puede sentirse traicionada y percibir que el patrón
de concesión-contraconcesión fue violado. La amargura que esto
causa puede complicar aún más las negociaciones.
Una manera como los negociadores pueden transmitir el mensaje
que "ésta es la última oferta" es haciendo una última
concesión sustantiva. La oferta final tiene que ser lo suficientemente
grande para ser dramática, pero no tan grande que haga pensar
al otro que el negociador ha estado economizando sus concesiones
y que hay más espacio para concesiones disponible en el paquete
negociado (Walton y McKersie, 1965). Una concesión puede
también personalizarse ("acudí a mi jefe y conseguí un
trato especial simplemente para usted"), lo cual transmite
la idea de que ésta es la última concesión que el negociador
hará.
EL COMPROMISO
Una clave en la negociación basada en posiciones es el compromiso.
Una definición de compromiso es "tomar una posición con
alguna promesa explícita o implícita con respecto al curso futuro
de acción" (Walton y McKersie, 1965, Pág. 82). Un ejemplo
sería un agente deportivo que durante la negociación, dice a
la gerencia general, "Si nosotros no conseguimos el aumento
del sueldo pedido, mi representado no jugara el próximo año",
semejante acto identifica una posición que el negociador
insiste en lograr y la amenaza o alguna acción futura si esa
posición no se concede. El propósito o compromiso es
eliminar la ambigüedad sobre el curso intencional de acción
del actor. Haciendo un compromiso, un negociador señala la intención
para tomar este curso de acción, tomar esta decisión, hacer
lo que dice, alcanzar este objetivo. "Si usted sigue sus
metas también, es probable que nosotros entremos en un conflicto
directo; cualquiera de los dos ganara o ninguno logrará
sus metas”. Los Compromisos también reducen las opciones de
la otra parte. Están diseñados para reducir las opciones
del otro.
El compromiso se interpreta a menudo por el otro como una amenaza
-si el otro no cumple o cede, un conjunto de consecuencias negativas
ocurrirá. Algunos compromisos pueden ser amenazas, pero otros
son simples declaraciones de acción intencional que dejan la
responsabilidad para evitar el desastre mutuo en las manos del
oponente. Una nación que públicamente declara que va a invadir
a otra nación y esa guerra sólo puede revertirse si ninguna
otra nación intenta detener la acción está tomando un compromiso
fuerte y dramático. Los compromisos también pueden involucrar
las promesas futuras como, "Si nosotros obtenemos este
aumento de salario, estaremos de acuerdo en acertar todos los
otros puntos arbitrados como usted pide”.
Volviendo al ejemplo del agente deportivo, hay dos posibles
mensajes por lo menos en la amenaza del agente deportivo de
renunciar. Uno es que si el negociador renuncia, la gerencia
general tendrá que empezar con uno nuevo negociador y quizás
este otro sea menos cooperativo. El otro está basado en la premisa
de que el agente deportivo no quiere renunciar pero tendrá que
hacerlo si sus condiciones no se conceden, simplemente para
mantener la credibilidad de la amenaza. Esta premisa lleva
a la conclusión que el negociador luchará mucho tiempo antes
de tomar este último paso de renunciar y la gerencia general
no debe esperar ninguna concesión en este punto. Así, la gerencia
puede decidir continuar con la negociación hasta que el agente
deportivo renuncie y llegue su reemplazo o bien podrá revisar
su propia posición y ceder.
Debido a su naturaleza, los compromisos son declaraciones que
normalmente requieren un seguimiento a través de la acción.
Un negociador que amenaza con consecuencias (“nuestro jugador
no jugara el año próximo), y no consigue lo que esperaba con
la amenaza, y no inicia las consecuencias (el jugador se presenta
al campo de entrenamiento), no va a ser creído en el futuro.
Además, la persona sufrirá una pérdida de autoestima después
de no llevar a cabo un compromiso públicamente hecho. Por lo
tanto, una vez que un negociador hace un compromiso, hay fuerte
motivación para sostenerlo. La otra parte probablemente entenderá
esto, ya que el compromiso, una vez aceptado, tendrá un efecto
poderoso sobre lo que la otra parte cree que es posible
(Pruitt, 1981).
Consideraciones Tácticas al Usar los Compromisos
Como muchas herramientas, los compromisos son de doble filo.
Ellos pueden ser utilizados para obtener las ventajas anteriormente
ilustradas, pero ellos también pueden fijar inflexiblemente
a un negociador a una posición particular. Los compromisos intercambian
la flexibilidad por la certeza de acción, pero crean dificultades
si usted quiere moverse a una nueva posición. Por ejemplo, suponga
que después de comprometerse con un curso de acción, información
adicional indica que una posición diferente es deseable, la
información previa muestra que la estimación más temprana del
punto de resistencia de la otra parte era equivocada y que tenemos
una zona de acuerdo negativa. Puede ser deseable, o incluso
necesario, cambiar la posición después de haber hecho el compromiso.
Por estas razones, cuando usted hace un compromiso también debe
hacer planes de contingencia que le permitan a usted
salir de los compromisos si es necesario. Los planes de contingencia
deben ser confidenciales para que el compromiso original sea
eficaz. Por ejemplo, el agente negociador podría haber planeado
retirarse poco después culminar las negociaciones. Al adelantar
su retiro podría anular el compromiso y dejar a un nuevo negociador
sin trabas. El interesado en comprar una casa debe poder
retroceder fuera de un compromiso para comprar descubriendo
lo que hasta ahora no había sido descubierto, grietas en el
yeso de la sala o ser incapaz de obtener el financiamiento del
banco.
Los compromisos pueden ser una herramienta útil, pero usted
debe evitar que el otro se comprometa. Más aún, si la
otra parte se compromete, seria beneficioso para usted tener
una o mas formas disponibles para que el otro pueda salir del
compromiso. A continuación examinaremos estos problemas tácticos
con más detalle.
Fije un Compromiso
Dado que durante una negociación se hacen declaraciones
fuertes, apasionadas - algunos de los cuales son sólo simulaciones
(bluffs)-, ¿cómo un negociador puede saber que una declaración
será entendida como un compromiso?.
Una declaración de compromiso tiene tres propiedades: un alto
grado de finalidad; un alto grado de especificidad
y una declaración clara de consecuencias (Walton y McKersie,
1965). Un comprador podría decir "Nosotros vamos a conseguir
un descuento por volumen, o habrá problema". Esta declaración
es menos poderosa que esta otra. "Nosotros debemos obtener
un 10 por ciento de descuento por volumen en el próximo contrato,
o nosotros firmaremos con un proveedor distinto el próximo mes".
Esta última declaración comunica la finalidad, cómo y cuándo
el descuento de volumen debe concederse; la especificidad, cuánto
se espera de descuento; y una declaración clara de consecuencia,
exactamente lo que pasará si el descuento no se da. Es más fuerte
que la declaración anterior y mucho más difícil de abandonar.
Declaración Pública
Una declaración de compromiso aumenta potencialmente cuando
más personas saben sobre él. La declaración del agente deportivo
“mi jugador no jugara el año próximo,” tendría un impacto diferente
dada en la mesa de negociación que si la hace durante una transmisión
de televisión. Algunas partes en las negociaciones han llamado
conferencias de prensa o han colocado anuncios en periódicos
u otras publicaciones declarando lo que ellos quieren y lo que
pasara o no pasará si ellos no lo consiguen. En cada uno de
estas situaciones, mientras más grande sea el público, menor
probabilidad de cambiar el compromiso. El efecto del contexto
social en las negociaciones se discute más ampliamente en el
Capítulo 8.
Vinculación con un Agente Externo (un Tercero)
Otra manera de fortalecer un compromiso es unirse a uno o varios
aliados. Empleados que están descontentos con la dirección pueden
formar un comité para expresar estas preocupaciones. Las asociaciones
de industria pueden unirse para establecer los estándares de
un producto. Una variación de este proceso consiste en crear
condiciones que hagan más difícil para el negociador cambiar
su posición. Por ejemplo, al alentar a los colonos a establecerse
en el Banco Oriental cerca de Jerusalén, el gobierno israelita
ha hecho más difícil ceder esa tierra a los palestinos, un punto
que ellos quisieron reforzar desde el principio.
Aumente la Importancia de las Demandas
Pueden hacerse muchas cosas para aumentar la importancia de
los compromisos. Si la mayoría de las ofertas y concesiones
se han hecho verbalmente, escribir un compromiso puede atraer
la atención. Si las declaraciones anteriores han sido
por escrito, el usar una letra con tamaño diferente
o un papel de color diferente, atraerá la atención hacia el
nuevo compromiso. La repetición es una de las maneras más poderosas
para hacer una declaración prominente. El utilizar diferentes
canales de comunicación a veces transmite el punto. Por ejemplo,
diga a la otra parte el compromiso; luego déle una declaración
por escrito, después lea la declaración y finalmente hágalo
circular entre otras personas.
Refuerce la Amenaza o la Promesa
Al hacer una amenaza, existe el peligro de ir demasiado
lejos - declarando un punto tan fuertemente que usted puede
parecerá débil o tonto en lugar de amenazante. Argumentos como
"Si no consigo este punto, yo mismo veré que usted no siga
en este negocio ni un día más,” probablemente
serán recibidos con molestia mas que con preocupación. Las declaraciones
largas y detalladas, que son muy exageradas, pueden minar la
credibilidad. En contraste, declaraciones simples y directas
de demandas, de condiciones, y consecuencias son muy eficaces.
Pueden hacerse varias cosas para reforzar la amenaza implícita
o explícita en un compromiso. Una es repasar circunstancias
similares y sus consecuencias; otra es hacer los preparativos
para llevar a cabo la amenaza. Ante la perspectiva de una huelga,
las compañías aumentan sus inventarios, mueven camillas y comida
a sus fábricas; los sindicatos crean fondos para la huelga y
dan consejo a sus miembros sobre cómo sobrevivir con menos ingreso
si estalla la huelga. Otra ruta es crear y cumplir amenazas
menores de antemano, para desarrollar una credibilidad creciente
de que se cumplirán las amenazas mayores. Por ejemplo, un negociador
podría decir, "Si el progreso de estas negociaciones no
se acelera, yo no voy a regresar a la mesa de negociación después
del almuerzo", y entonces hace simplemente eso.
Finalmente, investigaciones sobre amenazas en la negociación
sugieren que los negociadores que hacen amenazas son percibidos
como más poderosos que quienes no las hacen. Esta percepción
de mayor poder no implica mejores resultados para los negociadores
que amenazan. De hecho, los negociadores que utilizan la amenaza
también son percibidos como menos cooperativos, y sus resultados
en situaciones integrativas suelen ser inferiores que los de
los negociadores que no utilizan la amenaza.
Evite que a la Otra Parte se Comprometa Prematuramente
Todas las ventajas de un compromiso trabajan en contra de un
negociador cuando la otra parte se compromete. Por consiguiente,
una estrategia general es intentar evitar que el otro haga un
compromiso. A menudo, las personas toman posiciones cuando se
enfadan o se sienten presionadas hasta el límite; estos compromisos
frecuentemente no están planificados y pueden resultar en desventajas
para ambas partes. Por ello, los negociadores deben prestar
la atención cuidadosa al nivel de irritación, enojo e impaciencia
que pueda presentar el oponente.
Los compromisos buenos, legítimos, deliberados toman tiempo
para establecerse, por las razones ya discutidas. Una manera
de impedir que la otra parte establezca una posición comprometida
es negarles la oportunidad de tomar este tiempo necesario. En
un acuerdo de propiedad inmobiliaria con una opción a punto
de vencer, un negociador puede usar al tiempo no estando disponible
o requiriendo comprobación extensa de hechos y límites, negándole
tiempo a la otra parte para ejecutar su opción. Otro forma para
impedir al otro negociador comprometerse con una posición es
ignorar o minimizar la amenaza del otro, no reconociendo el
compromiso del otro, o incluso haciendo un chiste acerca del
mismo. Un negociador puede decir "Usted realmente no quiere
decir que" o "yo sé que usted no puede ser serio sobre
realmente llevar a cabo eso" o simplemente seguir adelante
con la negociación como si la declaración de compromiso no se
hubiera oído o entendido. Si el negociador puede pretender que
la declaración de la otra parte no fue oída o que no la considera
significativa, la declaración puede ignorarse sin incurrir en
las consecuencias que habrían ocurrido de haberse tomado
en serio. Aunque la otra parte todavía podría llevar a cabo
la amenaza, la creencia de que debe llevarse se ha reducido.
En algunas circunstancias, constituye una ventaja para un negociador
cuando el otro se compromete. Cuando la otra parte toma una
posición en un asunto al principio de la negociación, puede
ser ventajoso para el negociador ya que la puede dar como fija
y que luego no la cambien a medida que se desarrollan los otros
asuntos de la negociación. Un negociador puede manejar esta
situación de dos maneras: señalando la importancia de un compromiso
cuando es hecho, o tomando los apuntes y guardando el registro
de las otras declaraciones. Un empleado puede estar muy disgustado
sobre la manera en que un problema particular fue considerado
pero puede decir que nunca se perturbará tanto como para renunciar.
El gerente podría enfocarse en este punto cuando la declaración
está hecha o se refiere después a él cuando el empleado está
aún más disgustado. Ambas acciones están diseñan para mantener
al empleado en el trabajo a pesar de su enojo.
Encontrando Maneras de Abandonar una Posición
de Compromiso
La mayoría del tiempo, un negociador quiere sacar a la otra
parte de una posición en la que se comprometió, y muchas veces
también la otra parte quiere salirse del compromiso: ¿Cómo puede
hacerse? Una forma ya mencionada es: al establecer un compromiso,
un negociador también debe planear una manera privada para salirse
de él. A veces, la información proporcionada por la otra parte
durante las negociaciones puede permitir a un negociador decir
“En vista de lo que he aprendido de usted durante esta discusión,
yo veo que voy a tener que volver a pensar mi posición
inicial. Lo mismo podría preguntarse por el otro. Un negociador,
al querer que el otro mueva su posición sin perder credibilidad,
podría decir: “En vista de lo que yo le he dicho sobre los hechos
de la situación (o dada esta nueva información), quizá yo puedo
ayudarle a ver que sus posición inicial ya no puede ser mantenida.”
No es necesario decir, que la última cosa que un negociador
quiere hacer es avergonzar al oponente; o hacer juicio de valores
acerca de un cambio de posición; más bien, debería dársele la
oportunidad a la otra parte de retirarse con dignidad.
Una segunda forma de abandonar un compromiso es permitir que
el asunto muera silenciosamente. Después de un lapso de tiempo,
un negociador puede hacer una nueva proposición en el área del
compromiso sin mencionar el anterior. Una variación en este
proceso es hacer un paso provisional en una dirección previamente
excluida por el otro compromiso.
Una tercera forma es reiterar el compromiso en condiciones más
generales. La parte que quiere abandonar el compromiso hará
una nueva propuesta, cambiando algunos de los detalles para
estar más en línea con sus necesidades, manteniendo ostensiblemente
los "principios generales" de la redacción anterior.
Por ejemplo, el agente de compras que exigió un 10 por ciento
de descuento por volumen puede replantear su argumento para
decir que necesita un descuento de volumen significativo.
La otra parte puede explorar eso para acordar qué nivel
de descuento podría ser significativo.
Por último, si la otra parte se retira de una posición de compromiso,
es importante ayudarle a minimizar cualquier posible daño a
su autoestima o a su relación con sus representados. Una estrategia
para usar en este caso es hacer una justificación pública para
explicar el movimiento del otro, atribuyéndolo a una causa noble
o superior. Los diplomáticos pueden retirarse de una posición
de compromiso debido a que su trabajo es acerca una "preocupación
profunda por la paz y la humanidad". Una parte puede
retroceder de un punto durante una transacción de bienes raíces
para "apoyar el bienestar económico de la comunidad.”
Los Gerentes pueden dejar una posición de compromiso
"por el bien de la compañía."
Una posición de compromiso es una herramienta poderosa en la
negociación; también es una herramienta rígida. Como tal, debe
usarse con cuidado; y como con cualquier otra herramienta debemos
estar pendientes ante las maneras de negársela a la otra parte.
Desgraciadamente, muchos más compromisos son hechos como resultado
del enojo y el deseo de detener las concesiones que como resultado
de una planificación táctica. En ambos casos, las propiedades
esenciales del compromiso son arreglar las consecuencias de
una acción, de manera que en un punto dado, no sea materia de
discusión, o que solo podría ser discutido con un gran riesgo
para una o las dos partes. La posición de compromiso tiene que
ser creíble, y lo que tiene que ser creído es que nada puede
hacerse para cambiar las condiciones - si X pasa, Y es inevitable.
Convenciendo a la otra parte que el destino esta sellado en
la materia, es una tarea muy exigente y requiere preparación,
tiempo, y habilidades. Por consiguiente, salir de una posición
de compromiso no es fácil. Muchos de los pasos que un negociador
puede utilizar para salir de un compromiso también pueden usarse
para ayudar a la otra parte a salir de un compromiso o, mejor
aun, para impedir que establezca uno.
TÁCTICAS DURAS
Muchos libros populares de negociación hacen énfasis a la emoción
de usar las tácticas duras de negociación para vencer
a la otra parte (vea Aaronson, 1989; Brooks y Odiorne,
1984; Cohen, 1980,; Schatzki, 1981). Tales tácticas se diseñan
para presionar a la otra parte a que haga cosas que ellos no
harían de otra manera, y su uso normalmente encubre la adhesión
del usuario al estilo de la negociación distributiva. No está
claro cuán a menudo o cuán bien estas tácticas funcionan, pero
funcionan mejor contra los negociadores mal preparados. Muchas
personas consideran ofensivas las tácticas duras y se les genera
un deseo de venganza cuando se usan contra ellos. Muchos negociadores
consideran estas tácticas fuera de límites para cualquier situación
de la negociación. Nosotros no recomendamos el uso de cualquiera
de las técnicas siguientes, de hecho nuestra experiencia nos
dice que estas tácticas hacen más daño que bien en las negociaciones.
Son más difíciles de implementar que de leer acerca de ellas,
y cada táctica involucra riesgo para la persona que la usa,
incluso daño a la reputación, pérdida del acuerdo, publicidad
negativa, y la venganza de la otra parte. Pero es importante
que los negociadores entiendan que las tácticas duras y cómo
ellas funcionan para que las puedan reconocer y entender si
ellos son blanco de las mismas.
Manejo de las Tácticas Duras
El negociador que intenta lidiar con otro negociador que utiliza
tácticas duras como las descritas más adelante, tiene muchas
opciones acerca como responder. Una buena respuesta estratégica
para estas tácticas requiere que el negociador identifique rápidamente
la táctica y que entienda qué es y como funciona. La mayoría
de las tácticas están diseñadas para incrementar las apariencias
de la posición negociadora de la persona que la utiliza o para
disminuir la apariencia de la opción de la otra parte. Cuál
es la mejor forma de responder a una táctica depende de nuestra
metas y del sentido amplio de la negociación (con quién está
usted negociando; cuáles son sus alternativas?). No hay una
respuesta que funcione en todas las situaciones. Ahora discutiremos
cuatro opciones que los negociadores tienen para responder a
las tácticas duras.
Ignórelas.
Aunque el ignorar una táctica puede parecer una respuesta débil,
de hecho puede ser una manera muy poderosa de tratar con las
tácticas duras. Toma mucha energía usar algunas de estas tácticas
duras (el bueno / malo, por ejemplo), y mientras el otro lado
está usando la energía para jugar estos juegos, usted puede
estar usando su energía para trabajar en satisfacer sus necesidades.
No responder a una amenaza es a menudo la mejor manera de tratar
con ella. Pretenda que usted no oyó. Cambie el asunto y consiga
que sus antagonistas se involucren en un nuevo tema. Tome un
descanso, y al volver, cambie el tema. Todas estas opciones
pueden desinflar los efectos de una amenaza y le permitirán
centrarse en su agenda mientras la otra parte está intentando
decidir qué truco usar luego.
Discútalas.
Fisher, Ury y Patton, (1991; también vea Ury, 1991) sugieren
que una manera buena de tratar con las tácticas duras es negociar
el proceso de la negociación (cómo usted quiere dirigir las
negociaciones) antes de continuar la negociación. Ofrezca cambiar
a métodos menos agresivos de negociar. Explícitamente reconozca
que ellos son negociadores duros y que usted también puede ser
duro. Entonces sugiera que ambos cambien y prueben métodos más
productivos que puedan permitirles ganar. Fisher, Ury, y Patton
sostienen que los negociadores deben mantener a las personas
separadas del problema y entonces ser "duro con el problema,
suave con las personas". No hace daño recordarle esto a
la otra parte de vez en cuando durante la negociación.
Responda de igual manera.
Siempre es posible responder a una de estas tácticas con otra
táctica dura. Aunque esta forma frecuentemente puede producir
caos y malos sentimientos. Una vez se aclara el panorama ambas
partes comprenderán que ambas son experimentados en el uso de
tácticas duras y podrán reconocer que es tiempo para probar
algo diferente. Esta táctica puede ser muy útil al tratar con
otro que está probando su resolución o como respuesta a una
posición exagerada en la negociación. Un participante en un
reciente seminario de negociación contó la historia siguiente
a uno de los autores sobre su negociación por una alfombra en
un país del norte de África:
Yo supe que el valor de la alfombra era aproximadamente $2.000
porque yo había estado mirando las alfombras a lo largo de mi
viaje. Encontré la alfombra que quería y me aseguré de no parecer
demasiado interesado. Discutí los precios de otras alfombras
con el vendedor antes de llegar a la alfombra que yo realmente
quería. Cuando le pregunté el precio de esta alfombra, él contestó
$9.000. Yo contesté que, yo le daría $5,000 negativo.
Nosotros negociamos durante algún tiempo y yo compré la
alfombra por $2.000.
El comprador en esta negociación claramente respondía a una
táctica. Cuando pregunté si él se sentía cómodo con su oferta
inicial, él respondió:
Efectivamente. ¿Por qué no? El vendedor supo que el valor
de la alfombra era aproximadamente $2.000. El parecía respetarme
cuando yo negocié esta manera. Si yo hubiera iniciado con una
oferta positiva, habría terminado pagando más por la alfombra.
Y yo realmente quería la alfombra.
Congenie con la otra parte.
Una manera de tratar con negociadores que usan las tácticas
duras es intentar hacer amistad antes de que ellos usen las
tácticas. Este acercamiento se construye en la teoría de que
es mucho más difícil de atacar a un amigo que un enemigo. Si
usted puede enfatizar lo que usted tiene en común con la otra
parte y encuentra otro elemento sobre el cual poner la culpa
("el sistema", "competición extranjera")
entonces usted podría desviar al otro de su intención antes
de que él utilice la táctica.
Tácticas Duras Típicas
Nosotros discutiremos algunas de las más frecuentemente utilizadas
y describiremos sus debilidades.
El Tipo Bueno / el Tipo Malo.
Esta táctica se nombra tras una técnica de interrogación policíaca
dónde dos funcionarios (uno amable, el otro rudo) toman turnos
para interrogar a un sospechoso. El uso de esta
táctica en las negociaciones típicamente va como sigue: El primer
negociador ("tipo malo") presenta una posición dura,
reforzada con las amenazas, conducta molesta, e intransigente.
El deja el cuarto entonces para hacer una llamada telefónica
importante o a "tomar el fresco" - frecuentemente
a la sugestión de su compañero. Mientras permanece fuera del
cuarto, el otro negociador ("tipo bueno") intenta
alcanzar un acuerdo rápido antes de que el ‘tipo malo” regrese
y haga la vida difícil para ambos negociadores. Una forma más
sutil de esta táctica es asignarle el papel de sólo hablar al
"tipo malo" cuando las negociaciones son llevadas
en una dirección que el equipo no quiere; con tal de que las
cosas vayan bien, el "tipo bueno" es quien habla.
Aunque esta técnica es relativamente transparente, con mucha
frecuencia conduce a concesiones y a acuerdos.
Hay muchas debilidades al usar esta táctica. Es relativamente
transparente como ya dijimos, especialmente cuando se utiliza
con mucha frecuencia y puede contrarrestarse al discutirla abiertamente
o describir lo que los negociadores están haciendo. Un comentario
jocoso como, “Ustedes están jugando al tipo- malo tipo-bueno
conmigo ¿no?,” contribuirá grandemente a desinflar esta táctica
a pesar que quienes la intenten lo nieguen. Normalmente aliena
a quien es la víctima de esta estrategia y exige al negociador
redirigir más energía para hacer que la táctica funcione que
para lograr las metas de la negociación.
La Oferta Exagerada (Highball
/ Lowball). El negociador que usa esta táctica
comienza con una oferta ridículamente alta (o baja). La
teoría es que semejante oferta hará que la otra parte reevalúe
su propia oferta inicial y se mueva más cerca de su punto
de retiro. Un ejemplo del uso de esta táctica fue la oferta
inicial de la Unión Soviética de $210 millones para la
venta de los derechos a la televisión americana de los juegos
olímpicos de 1976, el monto esperado era de $75 millones aproximadamente.
Aunque los soviéticos no recibieron ni siquiera cerca de lo
que esperaban por su oferta inicial, tuvieron éxito ya que la
cadena americana rápidamente reevaluó su oferta. El peligro
real con esta estrategia es que la otra parte piense que las
negociaciones son una pérdida de tiempo y por lo tanto detengan
las negociaciones. Aún cuando una parte continúe negociando
después de recibir una oferta exagerada, se requiere de un negociador
muy experimentado para poder justificar la oferta de apertura
exagerada y mucha fineza en la negociación para llevarla a un
punto dónde el otro esté dispuesto a hacer una concesión lo
suficientemente grande hacia la oferta exagerada.
La mejor forma de lidiar con una oferta exagerada es no hacer
una contraoferta. La razón es que esta táctica funciona en la
fracción de segundo entre que usted recibe la oferta exagerada
y que usted realiza su contraoferta. Si usted sucumbe a la tentación
natural de cambiar su oferta de apertura, porque le da pena
iniciar una negociación con un rango de negociación tan amplio,
usted ha sido víctima de la táctica. La Buena preparación es
una defensa clave contra este tipo de tácticas. Una planificación
adecuada le permitirá a usted conocer un rango general de negociación
para los asuntos en discusión y le permitirá responder con alguna
de las siguientes estrategias. (1) Insistir en que la otra parte
inicie con una oferta razonable y rehusarse a continuar negociando
hasta que lo haga; (2) manifestar su conocimiento de lo valores
generales del mercado de los asuntos en discusión, aportando
hechos y cifras y de esta manera demostrarle al otra que usted
no será engañado; y (3) amenazar con de retirarse de la negociación,
ya sea brevemente o definitivamente, para demostrar su insatisfacción
por que el otro utiliza esta táctica.
El Señuelo (Bogey).
Los negociadores que usan esta táctica pretenden que un problema
de pequeña o ninguna importancia para ellos es bastante importante.
Más tarde en la negociación este problema puede ser entonces
"intercambiado" por grandes concesiones en problemas
que son realmente importante para el negociador. Esta táctica
es muy eficaz cuando el negociador puede identificar un problema
que es bastante importante para el otro pero de poco valor para
él. Por ejemplo, un vendedor puede tener un producto en el almacén
listo para la entrega. Al negociar con un comprador, sin embargo,
el vendedor puede pedir grandes concesiones por procesar una
"orden rápida" para el cliente. El vendedor puede
reducir el tamaño de la concesión exigido para la "orden
rápida" a cambio de concesiones en otros problemas, como
el precio o el tamaño de la orden.
De nuevo, esta es una táctica muy difícil de realizar. Típicamente,
la otra parte tomará en serio cuando usted está intentando hacer
un caso por el problema que usted quiere, y esto puede
llevar a una situación poco usual, una dónde ambos negociadores
pueden estar discutiendo en contra de sus verdaderos deseos
(la otra parte está pidiendo las concesiones grandes en otros
problemas para darle el problema del señuelo que usted realmente
no quiere, y usted está pasándose tiempo evaluando las ofertas
y haciendo argumentos para un problema que usted sabe que usted
no quiere). También puede ser difícil cambiar con gracia y aceptar
una oferta en la dirección opuesta. Si esta maniobra no se puede
realizar bien, usted puede terminar aceptando un acuerdo no
óptimo (el señuelo puede ser algo que usted realmente no quiere
y tal vez la otra parte tampoco).
Estudios recientes (O´Connor y Carnevale: 1997) sugieren que
los señuelos ocurren más a menudo por omisión que por elección.
Sugieren que los negociadores que desean utilizar el señuelo
deberían lograr que la otra persona primero exponga sus preferencias
en todos los asuntos y luego buscar por valores comunes. Esto
presupone que la otra persona dirá sus preferencias en el orden
correcto, lo cual no siempre en cierto (los negociadores generalmente
intentarán no decir exactamente sus preferencias para intentar
utilizar señuelos). O´Connor y Carnevale sugieren que esta táctica
es dañina para la relación, si la otra parte reacciona fuertemente
contra el ser engañado.
Aunque esta es una táctica contra la cual es difícil defenderse,
usted será menos susceptible de ser engañado si está bien preparado.
Si la otra parte toma una posición totalmente opuesta a la que
usted esperaba, usted puede presumir que la táctica del señuelo
está siendo utilizada. Preguntas de sondeo acerca de las razones
por las que la otra parte quiere ese resultado, pueden ayudarlo
a disminuir los efectos de la táctica. Finalmente usted debe
estar pendiente de cambios abruptos de posiciones de la otra
parte, especialmente hacia el final de la negociación. Esto
puede ser un indicador de que la táctica del señuelo fue utilizada.
De nuevo el realizar preguntas de sondeo acerca del cambio de
dirección y no ceder mucho luego de que la otra parte cambio
de dirección puede reducir significativamente la efectividad
de esta táctica.
El Mordisquito (The Nibble).
Los negociadores que usan esta táctica piden una proporcionalmente
pequeña concesión (del 1al 2 por ciento de la ganancia total
del trato) en un artículo que no se ha discutido previamente
para cerrar el trato. Herb Cohen (1980) describe el mordisquito
de la siguiente manera: Después de probar muchos trajes
diferentes en una tienda de ropa, dígale al empleado que usted
se llevará los trajes si se le obsequia una corbata. La corbata
es el mordisquito. Cohen señala que él generalmente obtiene
la corbata. En un contexto comercial, esta táctica ocurre así:
Después de negociar un trato por un tiempo considerable, se
cierre el acuerdo, y un negociador pide que se incluya una cláusula
que no se había discutido previamente y que costará solo proporcional
una pequeña cantidad. Esta cantidad es demasiado pequeña para
perder el trato, pero suficientemente grande para perturbar
al otro. Y ésa es la mayor debilidad con el mordisquito.
Es un gran motivador para la venganza porque muchos sienten
que la otra parte que usa el mordisquito no ha negociado con
buena fue (como parte de un proceso de la negociación justo,
todos los artículos a ser discutidos durante la negociación
deben ser puestos previamente en la agenda). Aún cuando el oponente
alegue estar " muy avergonzado por olvidarse de este artículo
hasta ahora" y que ella "debe tener este artículo
o puede perder su trabajo" la otra parte que ha sido mordisqueada
no se sentirá bien sobre el proceso y buscará a menudo la venganza
en las negociaciones futuras.
Según Landon (1977), hay dos buenas maneras de combatir el mordisquito.
Primera, responda a cada mordisquito con la pregunta “¿qué más
desea?” Esto debería seguir hasta que todos los asuntos hayan
salido a la luz; entonces ambas partes pueden discutir todos
los asuntos simultáneamente. Segunda, tenga su propios mordisquitos
preparados para intercambiarlos. Cuando la otra parte le sugiere
un mordisquito en algún asunto, usted puede responder con un
mordisquito en otro asunto.
La Gallina.
Esta táctica obtiene su nombre de los retos planteados en
1950 en la película de James Dean Rebelde Sin Causa,
al manejar dos personas los automóviles contra si
mismos o hacia un acantilado, hasta que uno de los conductores
se desvía para evitar el desastre. La persona que desvía es
etiquetada como "gallina" y la otra persona es un
héroe. Los negociadores que usan esta táctica combinan una fanfarroneada
con una amenaza para lograr que la otra parte se acobarde y
les de lo que desean. En las negociaciones laborales, la gerencia
puede decir al sindicato que si ellos no aceptan la oferta del
contrato actual, cerrarán la fábrica y saldrán del negocio (o
se traslada a otro estado o país). Queda claro que esto es un
riesgo de muy alto costo. Por un lado la gerencia debe estar
deseosa de seguir en su treta – si el sindicato no les
cree y ellos no siguen cumplen lo que dijeron, no se les
creerá en el futuro. Por otro lado, cómo puede el sindicato
tomar el riesgo y pensar que es una fanfarronada? Si la gerencia
está diciendo la verdad, ellos pueden "realmente cerrar
e irse a otra parte.
La debilidad de esta táctica es que la negociación se puede
convertir en un juego serio, en el cual una o ambas partes pueden
encontrar difícil de distinguir entre la realidad y una postura
de negociación. ¿Cumplirá la otra parte su amenaza? Muy a menudo
no podemos saber ya que la situación debe ser grave para que
esa táctica sea creíble; pero es precisamente cuando la situación
es grave que un negociador quiera utilizar esta táctica. Por
ejemplo, el presidente William Clinton de los Estados Unidos
y Saddam Hussein de Iraq jugaron a la gallina con los programas
de inspección de las Naciones Unidas, diseñados para inspeccionar
a Iraq por la sospecha de que tenía fábricas de armas químicas
y biológicas. Ocasionalmente, este juego de alta factura
resultó en verdaderos ataques misilísticos sobre Iraq.
Es muy difícil defenderse de esta táctica. Dado que el compromiso
puede minimizarse, replanteado o ignorado. Sin embargo, podría
perder su poder. Tal vez, la respuesta más riesgosa en introducir
nuestras propias tácticas de la gallina. En ese punto tal vez
ninguna de las partes desee retirarse para mantener imagen y
no perder reputación. La preparación y el conocimiento a fondo
de la situación de ambas partes son esenciales para poder determinar
en donde termina la realidad y en donde empieza la táctica de
la gallina. La utilización de expertos externos ajenos a las
partes para verificar la información o para ayudar a reencuadrar
la situación es otra opción disponible.
La intimidación.
Pueden recogerse muchas tácticas bajo la etiqueta general de
intimidación. Lo que tienen en común es que todas ellas intentan
forzar al otro a estar de acuerdo empleando una treta emocional,
normalmente enojo y miedo. Por ejemplo, la otra parte puede
usar el enojo deliberadamente para indicar la gravedad de una
posición.
Una vez, mientras yo estaba negociando con un vendedor de automóviles,
él perdió su temple, destruyó sus notas, me dijo que me sentara
y lo escuchara, y me explicó en una voz fuerte que éste era
el mejor trato en la ciudad y si yo no lo aceptaba no debía
molestarme en regresar a ese distribuidor haciéndole perder
su tiempo. Yo no compré el automóvil y no he regresado. Supongo
que tampoco ninguno de mis alumnos de negociación a quienes
les cuento esta historia todos los años. Sospecho que el vendedor
estaba intentando intimidarme en aceptar el trato y se dio cuenta
de que si yo iba a otro sitio este trato no se vería tan bueno.
Lo que él no comprendió era que yo le había preguntado al contador
de la distribuidora mayor información acerca del trato
y averigüé que él había mentido sobre el valor; ¡él realmente
perdió su humor cuando le expuse su mentira!.
Otra forma de intimidación es aumentar la apariencia de legitimidad.
Cuando hay un alto grado de legitimidad, hay políticas o procedimientos
para resolver las disputas. Los negociadores que no tienen tales
políticas o procedimientos disponibles pueden intentar inventarlos
e imponerlos en el otro negociador mientras que los hacen parecer
legítimos. Por ejemplo, las formas o acuerdos escritos en manuales
"oficiales" son menos probables de ser cuestionadas
que aquéllos que se entregan verbalmente (Cohen, 1980); lo contratos
de préstamos, largos y detallados raramente se leen completamente
(Hendon y Hendon, 1990). Mientras más apariencia de legitimidad
tenga el proceso, menor probabilidad de que sea cuestionado
por el otro.
Finalmente, la culpa también puede usarse como una forma de
intimidación. Los negociadores pueden cuestionar la integridad
del otro o la falta de confianza en ellos. El propósito de esta
táctica es poner al oponente a la defensiva para centrarlos
en problemas de culpa o confianza en lugar de discutir
la sustancia de la negociación.
Existen varias opciones para lidiar con estas tácticas. Las
tácticas de intimidación están diseñadas para hacer sentir poderoso
al intimidador y a hacer que la otra parte cede debido a las
emociones y no por razones objetivas. Cuando haga una concesión
es importante saber porque la hace. Si uno se empieza a sentir
amenazado, piensa que la otra parte es más poderosa (cuando
objetivamente no lo es), o simplemente acepta la legitimidad
de la política de la compañía de la otra parte, entonces es
muy probable que la intimidación esté teniendo efecto sobre
la negociación.
Si el otro negociador está actuando agresivamente, entonces
discutir el proceso de negociación con la otra parte es una
buena opción. Usted Puede explicar que su política es negociar
de una manera justa y respetuosa y que usted espera ser tratado
de igual manera. Otra opción es ignorar los intentos de intimidación
de la otra parte, ya que la intimidación solo puede ejercer
efecto sobre usted solo si usted lo permite. Todo esto puede
sonar muy simple, pero pregúntese porque hay unas personas
que usted conoce que no se dejan intimidar por la autoridad
y porque hay otras que si (la razón generalmente se encuentra
en la persona que percibe y no en la figura autoritaria).
Otra estrategia efectiva para lidiar con la intimidación es
utilizar un equipo para negociar con la otra parte. Los equipos
tiene por lo menos dos ventajas: Primero, las personas no son
intimidadas por las mismas cosas; mientras que usted puede ser
intimidado por un negociador en particular, es muy posible que
otros miembros de su equipo no lo sean. En una negociación en
China, uno de los autores de este libro, que en ese entonces
era muy joven, notó que sus contrapartes chinas cambiaban con
mucha frecuencia a los miembros de su equipo, de forma que a
medida que se realizaban las negociaciones aparecían negociadores
cada vez más viejos. Él decidió, llevarse un miembro viejo de
su equipo para que lo acompañara a las negociaciones, para no
sentirse intimidado por la edad y la experiencia de sus contrapartes.
La segunda ventaja de utilizar un equipo es que los miembros
del equipo pueden discutir las tácticas de los otros negociadores
y proveer de apoyo mutuo si la intimidación comienza a hacerse
desagradable.
La Conducta Agresiva.
Un grupo de tácticas similar a la intimidación incluyen varias
maneras de ser agresivo para presionar nuestra posición o atacar
la posición de la otra persona. Estas tácticas incluyen la presión
implacable para obtener más concesiones ("usted puede hacer
mejor que eso"), pedir la mejor oferta al principio de
la negociación ("No desperdiciemos más tiempo. ¿Cuánto
es lo máximo que usted pagará"?) y pedirle a la otra parte
que explique y justifique sus proposiciones asunto por asunto
y línea por línea. El negociador que usa estas técnicas revela
que tiene una posición intransigente, dura e intenta obligar
al otro hacer muchas concesiones para alcanzar un acuerdo.
Una excelente táctica para enfrentar la conducta agresiva
es parar la negociación para discutir el proceso de negociación.
Los negociadores pueden explicar que llegarán a una decisión
basándose en necesidades e intereses y no en conducta agresiva.
De nuevo, tener un equipo para enfrentar tácticas agresivas
de la otra parte puede ser muy útil por las mismas causas mencionadas
anteriormente cuando hablamos de las tácticas de intimidación.
Buena preparación y comprensión de los intereses y necesidades
propias y los de la otra parte, hace que sea fácil responder
a las tácticas agresivas ya que se pueden resaltar los méritos
de llegar a un acuerdo para ambas partes.
La Cortina de Humo (Snow Job).
La cortina de humo ocurre cuando un negociador bombardea al
otro con mucha información y este ante tanta información no
sabe cual es importante o real, y cual ha sido incluida con
la intención de distraerlo. Los gobiernos generalmente usan
esta táctica cuando dan información al público. En lugar
de responder brevemente alguna pregunta, proporcionan miles
de páginas de documentos de interpelaciones y transcripciones
que puede que tengan o no la información que les ha sido solicitada.
Otra modalidad de esta táctica es la utilización de un lenguaje
sumamente técnico para encubrir una respuesta sencilla a una
pregunta realizada por una persona no experta. Cualquier asociación
profesional (abogados, ingenieros o administradores de redes)
puede utilizar esta táctica para tender una cortina de humo
sobre la otra parte y que esta no pueda entender la respuesta.
Frecuentemente, para no avergonzarse haciendo preguntas obvias,
quienes son víctimas de esta táctica, simplemente asienten con
la cabeza y manifiestan estar de acuerdo pasivamente con los
análisis y pronunciamientos de la otra parte.
Los negociadores que intentan enfrentarse a esta táctica tienen
varias alternativas. Primero, no deberían tener miedo de hacer
preguntas hasta que reciban una respuesta que entiendan. Segundo,
si la materia bajo discusión es de verdad sumamente técnica,
los negociadores deberían sugerir que verdaderos expertos se
reúnan para discutir los asuntos técnicos. Y finalmente, los
negociadores deberían escuchar con mucho cuidado a la otra parte
para identificar información consistente e inconsistente. Preguntando
por más información cuando detectan información inconsistente
puede afectar la efectividad de la táctica cortina de humo.
Por ejemplo, si se consigue información inconsistente en una
cortina de humo, el negociador puede alegar la precisión de
todo el planteamiento (“Debido a que el punto X era incorrecto,
¿cómo puedo estar seguro de que el resto es correcto?). De nuevo,
una buena preparación es muy importante para defenderse de esta
táctica.
Otras Tácticas Severas.
Hemos discutido muchas de las tácticas duras que usan los negociadores
distributivos que no tienen miedo de usar "trucos sucios"
para conseguir lo que desean. Ésta no es una lista exhaustiva,
sin embargo, el lector interesado puede encontrar más de estas
tácticas en los libros de Cohen (1980), Schatzki (1981), Brooks
y Odiorne (1984), y Aaronson (1989). Otras fuentes
excelentes para estudiar como responder a las táctica duras
son: Fisher et al. (1991), Ury (1991) y Adler, Rosen y Silverstein
(1996).
RESUMEN
En este capítulo examinamos la estructura básica de las negociaciones
distributivas o competitivas y algunas de las estrategias y
tácticas utilizadas por los negociadores distributivos.
La negociación distributiva empieza con el establecimiento o
definición de la oferta inicial, el precio meta y el punto de
retiro. Usted pronto sabrá la oferta inicial del otro y descubrirá
parte directamente o a través de la inferencia su precio meta.
Normalmente usted no sabrá el punto de retiro, el punto del
cual el oponente no está dispuesto a pasar, hasta avanzada la
negociación porque el oponente los oculta cuidadosamente. Todos
los puntos son importantes, pero el punto de retiro es el más
crítico. El espacio entre los puntos de retiro de las partes
define la zona de acuerdo posible, de la cual cada negociador
intenta obtener lo más que puede, si es positiva. Si es negativa,
puede ser imposible llegar a un acuerdo.
Es raro que una negociación se acerca un sólo asunto; muy menudo
es acerca de un conjunto de asuntos, llamado paquete negociado.
Cada asunto en la negociación puede tener la oferta inicial,
precio meta y punto de retiro. El paquete negociado puede proporcionar
las oportunidades para ofrecer conjunto de asuntos agrupados,
para realizar intercambios o para desplegar una conducta mutuamente
concesionaria.
Examinar la estructura de trato distributivo revela muchas opciones
para que un negociador logre una resolución exitosa. La
mayoría cae dentro de dos grandes esfuerzos: influenciar la
creencia del otro acerca de lo que es posible y aprender tanto
como sea posible sobre la posición de la otra parte, particularmente
sobre los puntos de resistencia. La meta básica del negociador
es realizar un acuerdo lo más cercano posible al punto de retiro
de la otra parte. Las tácticas usadas para alcanzar estas metas
involucran conseguir la información sobre la oposición y sus
posiciones; convencer a los miembros de la otra parte para que
cambien sus mentes sobre su habilidad para lograr sus propias
metas; y promover sus propios objetivos como deseables, necesarios
o incluso inevitables.
La negociación distributiva es básicamente una situación de
conflicto en donde las partes buscan su propia ventaja (ocultando
información, desorientando a la otra parte, o utilizando acciones
de manipulación). Todas estas tácticas pueden producir una escalada,
de una calmada discusión hasta una hostilidad amarga. Sin embargo,
la negociación es el esfuerzo para resolver un conflicto sin
la fuerza, sin luchar. Más aún, para tener éxito, ambas partes
deben sentirse al final que el resultado era el mejor que ellos
pudieron lograr y que valió la pena. La negociación es
un proceso que no sólo requiere de habilidad sino también, de
entendimiento y de una buena planificación.
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